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En modo alguno


Se acabó. Aquí, ahora, en esta misma línea me despido de Periodismo ficción, de su nombre y apellido. Desde este momento el blog estrena título y otras búsquedas. Eso sí, como ocurre en un cartel cualquiera del metro, sobre su superficie fondea un historial de crónicas, ocurrencias, sueños, ideas, pesadillas, reflexiones, cuentos y pies sin foto, que siguen contando; expresando. El archivo lo cuenta todo.

El surrealismo que durante tanto tiempo me ha acompañado en los relatos, ha ido dando paso a otra cosa, aún pendiente de ocupar un significado más concreto. Un modo alguno siempre en construcción, que necesita nuevos espacios para expresar lo que pasa cerca de los límites de lo que no pasa. Y viceversa. Porque muchos de los personajes del pasado, con sus circunstancias y sus mapas, se han hecho adultos y tienen inquietudes acordes al momento en el que habitan. Es decir, algo que está y pasa en la misma calle y sus callejones; en los subsuelos. Así que por aquí abriré huecos para dar cabida a tantos argumentos... ¡De modo!

 
   








 

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...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
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Entrada nueva

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