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SOITU.ES… EL PERIODISMO QUE VIENE

Hemos estado con el equipo de SOITU.ES, una nueva esperanza para el periodismo. Arrancará a partir de 2008, vamos, ya mismo, y promete… Su director, Gumersindo Lafuente, nos ha contado que su portal no es un periódico, sino un medio digital sin primogénitos de papel ni un gran grupo mediático que lo ampare. Será un diario sin rotativa, informará sin la clásica estructura jerárquica de los grandes tabloides y se hará eco de los temas más interesantes… La primera noticia bien podrá ser sobre música o sobre un vídeo… o una nota sobre Internet… El rigor periodístico de los grandes profesionales que hay detrás de SOITU.ES avala el orden de importancia de las noticias.

Un atractivo para los que nos gusta la diversidad de información es sin duda la cantidad de miradas que proyectará SOITU.ES. A saber: cuentan con más de 50 colaboradores repartidos por todo el mundo… Son estudiantes americanos, ingleses, venezolanos; blogueros inquietos y periodistas de Le Monde o Le Post... Y por su puesto, en un medio libre no podían faltar las críticas, recomendaciones y ‘mala leche’ (constructiva… valga la paradoja) de El Descodificador, es decir, de Javier Pérez de Albéniz.

Pero no quiero contar mucho más y os remito, aunque haya que esperar un poco, primero al lanzamiento de la web y al reportaje que estamos preparando en Cámara Abierta 2.0... Pero lo que sí puedo avanzar más es que el medio promete y sobre todo apunta a convertirse, al menos a priori, en una referencia imprescindible para los amantes del periodismo con mayúsculas. Y cómo no para fanáticos de la inmediatez informativa, locos de las nuevas tecnologías… y qué demonios, para todo ser humano con inquietudes.

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e