Ir al contenido principal

The end, fallo de sistema

"Perdida" (Lyon, 2014)
Cuando recibieron su mensaje y la foto perdida (como la última llamada) él ya había muerto. Lo dejó todo programado para que todos leyeran sus palabras una vez tomada la decisión de darse de baja de sí mismo. No era un castigo, sino el extraño proyecto de un tipo con fallo de sistema reconocido. Su suicidio ponía la guinda a una vida dedicada a planificarlo con todo detalle, con cuidado, con mimo para que nadie tuviera que hacerse cargo de nada. "Estaba programado para morir en el momento preciso", escribía en sus mails. Nadie le encontró, él mismo se envió por una bandeja de salida especial, empaquetado en frío y conservado en esencia de pensamientos aplazados.

Los papeleos, la donación de órganos e ideas (incluidos los sentimientos en depósito) estaban organizados para resolverse matemática y físicamente. 50 años dedicado a... "su obra" sirvieron para que todo saliese según lo planeado. Incluso logró mermar el dolor entre su círculo a través de un sistema que diseñó para empatizar con su propósito. Ni una gota de sangre ni una mancha, ningún eslabón fuera de su cadena de causas; ni un pero... Y sobre todo, ni una sospecha derramada en ninguna fase de su vida. Nadie se lo explicaba al mismo tiempo que conseguían explicárselo sin dramatismo. No hubo funeral. Así lo dispuso. Pero sí quiso concentrar a todos en un concierto de piano y maracas sin Machín. El recital que escribió y compuso para el momento. 

Días después y como despedida definitiva llegó un mensaje más. Un archivo que contenía una película rodada en los últimos 10 años. Una cinta viva que evolucionaba de forma distinta en función del espectador que la veía. No era una comedia ni mucho menos un drama; tampoco un documental. Era una especie de western con influencias asiáticas y 'poéticas' (por Edgar Alan Poe). Tan extraño como él, tan indescifrable como sus intenciones, tan entrañable como su transparencia opaca.  Eso sí, el final, el The End, era común a todas las películas que se había montado... Y aquí llegó el fallo de sistema (sobre el propio fallo de sistema sistematizado por él con tanto cuidado). Un final donde se manifestaba una duda. La duda de si al final, con el último parpadeo se arrepintió de tomar la decisión que lo mató. 

THE END

Comentarios

Entradas populares de este blog

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…