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LLEGAR, NO LLEGAR... A POSTEAR

En la soledad que implica alimentar un blog diariamente, muchas veces se encuentra uno con cincuenta mil paridas en la cabeza que no sabe como gestionar. Unas son auténticas reflexiones encubiertas que sorprende a propios y extraños; otras –como digo- chorradas netas. Pero gusten más o menos, lo que sale del teclado, previamente procesado por el cerebro, lleva un trabajo que, en mi caso, mimo con esmero. Ahora bien, es inevitable en ocasiones sentir cierta frustración por no poder llegar a toda la gente que me gustaría. En este arte hay auténticos magos de la distribución.

Un tipo que, primero por lo interesante de sus textos, fruto del talento, y segundo por su hiperactividad y colección de conexiones, transmite y llega a miles de conectados, es César Calderón y su alter ego bloguero NetoRatón2.0. Otro ejemplo es Rosa J. Cano. Una máquina de divulgar contenidos reflexivos, informativos y que enganchan. Más, Albéniz y su Descodificador. Corrosivo con la tele, audaz en su aportación de alternativas a la caja tonta y lleno de ingenio con sus metáforas. Toda mi admiración para los mencionados, también para: El Mellizo, Tu Experto, La huella Digital, Rafael Estrella, Eduardo Madina, Fernando Berlín, La Cárcel de Papel, Mauro Entrialgo, Andrés Calamaro, Bigas Luna, Pedro Jiménez, El escorpión, Fernando Jáuregui, Cármen Sánchez Carazo, y bueno, muchos más que no menciono.

Hoy, influido por la celebración del Salón del Cómic de Barcelona, estaba navegando, blogueando… Pensaba en el verbo “llegar” cuando de pronto me topo con una bitácora que me ha dejado a cuadros. Es original sin duda, sobre cómic también. Es posible que para los locos del tebeo esto no les suene nada nuevo, pero para mí, que soy un profano de la viñeta, me ha llamado mucho la atención. Hablo del blog del niño gilipollas. No es que esté precisamente actualizado, pero la movilización que han logrado por encontrarlo –al niño gilipollas- es tremenda.

Es un concurso que consiste “hacer todo lo posible por encontrarlo”. Y las bases las tienes en www.jabcomics.com. Por eso, el autor pide la colaboración del usuario para distribuir el cartel en blogs, webs y demás. Para ello te ofrece una versión imprimible. Y dice “Si lo haces mándame una foto a jabcomics@gmail.com, dime en qué ciudad está y la pondré en una galería del blog”. Dicho y hecho, en el blog encuentras unas cuantas fotos de su… llamada. Te recomiendo que entres, eches un ojo a la web y veas, por ejemplo, este vídeo. No tiene desperdicio.
Y volviendo al principio, comentaristas fijos y anónimos como Anónimo 1, Anónimo 2 y Anónimo ocacional, que nunca fallan, hacen que merezca la pena estar aquí cada día. Sus sabios comentarios impulsan. Gracias.
En fin: ¡Salud y aceptación!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hello. This post is likeable, and your blog is very interesting, congratulations :-). I will add in my blogroll =). If possible gives a last there on my blog, it is about the Vinho, I hope you enjoy. The address is http://vinho-brasil.blogspot.com. A hug.

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e