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DE PROPIOS... Y ASUNTOS

Desternillante, genial, irónico... Una original vuelta de tuerca y sentido a la actualidad. Me refiero al programa que dirige y presenta Toni Garrido en Radio Nacional. Se llama Asuntos propios y no tiene desperdicio. Lo puedes escuchar todos los días de 16 a 19 horas en Radio1. Cualquier metáfora, cualquier apunte más quedaría flojo... Lo mejor es sintonizarlo.
Su carta de presentación dice así: "Ponemos discos y hablamos con señores y señoras de cosas que pasan, esa es la esencia (¡No queríais un resumen!). Queremos que la gente empiece el día con nosotros, aunque será complicado que los oyentes desayunen a las cuatro de la tarde. Según varios expertos consultados, el programa es bueno para la digestión y como sus argumentos son sólidos, no retiene líquidos. Y es que nuestra principal virtud, es reconocer nuestros defectos. Escuchen Asuntos Propios. Por favor".
Y como prolongación bloguera del programa, te recomiendo los post que escribe Toni a diario... http://blogs.rtve.es/asuntospropios/posts.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Es de 16 a 19, que te estás perdiendo la primera hora.
Sí, está muy bien el programa.
Un saludo!
Dani Seseña ha dicho que…
Si es que tengo un señor aquí detrás, alemán, que se hace llamar algo así como Alzeim... no se qué, que me está acosando. En fin, me lo haré mirar. Gracias amigo!

Un saludo!

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e