Ir al contenido principal

TURNO PARA EL PIANISTA, POR FAVOR

Sé que es una pataleta inútil lo que voy a escribir, pero bueno, lo escribo... Me da mucha rabia que No disparen al pianista (La2, jueves a las 22h) no sea seguido por más gente. Esta semana marcó un 3 de share, 8 décimas más que la pasada. Estamos en manos de los audímetros, esos extraños aparatos al servicio de público que supuestamente nos representa a todos, en fin. Se trata de un programa con música en directo y entrevistas. No son los Conciertos de Radio 3, ni Operación Triunfo. Está sometido a las promociones de las discográficas. Qué le vamos a hacer, así está el patio. Pero dentro de este hecho, poder escuchar en vivo a grupos como Los Secretos, Pereza, Jarabe de Palo, incluso cantantes como Melendi, cantautores como Quique González, o un dúo imposible como el rapero Nash con Ismael Serrano, no está mal. La Edad de Oro murió, Plastic también, pero estamos en otros tiempos... y No disparen al pianista es un programa interesante y necesario. Su director, Daniel Villasante es una garantía de cuidados intensivos a la cultura, musical en este caso. Su trabajo se notó en Miradas2, una joya de programa que podemos ver en las madrugadas de los viernes en La2. Y en cuanto a Ruth Jiménez, la presentadora, es buena conductora, la superviviente de Ticket (un gran programa de música que dio La Sexta y palmó a las semanas de su emisión) y saca jugo a las entrevistas que realiza.

A mí personalmente me gustaría ver en la mesa del programa Paul Weller, o saber qué fue de los Decibelios, por ejemplo. Pero yo soy uno y el público lo formamos mucha gente diversa. Es muy difícil satisfacer a todo el mundo. Creo que deberíamos adaptarnos, por supuesto exigir, y aprender a disfrutar de otras propuestas como por las que nos plantea cada jueves No disparen al pianista. Por un asunto primordial: este espacio o tipo de espacio debe asentarse, existir y mucho más evolucionar, que es lo que hace. Yo no soy nadie, pero desde mi hueco en la red apoyo totalmente a Dani, que se lo curra como pocos... Y seguro que si se lo permite la exigencia del mercado televisivo y se le deja tiempo para experimentar, terminará por desarrollar un programón de esos que marcan tendencia.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Capitán Garfio:
Yo he visto el programa varias veces,pero no entero,mea culpa,pero lo que he visto ,si me ha gustado.
Lo que pasa,es que no estamos acostumbrados a que hagan buenos programas,o no nos enteramos,o nos enteramos tarde,o a unas horas que....no es por escurrir el bulto,pero creo que es así,por lo menos por mi parte.
Ultimamente la tele,me deja un poco,desalentao,pones las noticias...muertos,los programas,pocos merecen la pena,y los que valen,a unas horas que me puede mas el cansancio y el sueño,que lo que me pueda enganchar,lo repito mea culpa.un saludo
Anónimo ha dicho que…
SOY EL PRIMER ENAMORADO DE LA MÚSICA EN GENERAL Y NO SOPORTO EL PROGRAMA. SOBRE TODO LA SEGUNDA TEMPORADA, QUÉ LE PASA AL PRESENTADOR? NO SABE DE MUSICA? SE NOTA.
Y EN CUANTO AL DIRECTOR,DANIEL VILLASANTE, MEJOR QUE SE HUBIERA QUEDADO EN MIRADAS2 DE REDACTOR, PORQUE LO QUE ES DIRIGIR...NO ES LO SUYO.
VIVA SANTIAGO ALCANDA, AUTENTICO DIRECTOR DE NO DISPAREN AL PIANISTA E ICONO DEL PERIODISMO MUSICAL CONTEMPORANEO.
VIVA

Entradas populares de este blog

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza. 
El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa. ¿Qu…

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…