Ir al contenido principal

JUSTO AHORA... FERMÍN DOBLOSKY

Son sólo palabras, le dice Justo Ahora. ¿Sólo? Sí, sólo palabras, nada más y nosotros SÓLO somos gente. No te tomes tan en serio todo lo que pasa y menos por tu cabeza. Fermín Doblosky se calla y piensa, escribe por dentro y reflexiona sobre el cinismo y sobriedad de Justo.

A Fermín no hay palabra que no le afecte, para mal o para bien, para pensar en una dirección o en otra. Justo Ahora antes lo hacía, pero dejó de dar importancia a nada, o sea que sacrificó todo. Dice Doblosky que todo se dice por algo, que nada cae en saco roto. Contradice Ahora que se habla demasiado por hablar.

Van a pasarse mucho por este blog, porque se han cruzado en mi camino y creo que tienen mucho que... decir. No sé por qué Justo se ha vuelto tan cínico, desconozco la razón que le lleva a Fermín Doblosky a no terminar de poner las palabras en su sitio. No pienso perderme su evolución de ahora en adelante.

Salud!

PD.: El lunes esto recuperará su ritmo diario, hasta entonces, sigo pensando en palabras, ideas y personajes.

Comentarios

Juana ha dicho que…
¡Bienvenido!
"No te tomes tan en serio todo lo que pasa y menos por tu cabeza."
Es un estupendo consejo ...... aunque ... "nada cae en saco roto".
¡Uf! Que profundos venimos .....
Dani Seseña ha dicho que…
Juana, es lo que ocurre cuando la desconexión es real... Consigues doblarte, por un lado profundizas y por otro simplificas. En la unión entre Ahora y Doblosky está el sano equilibrio.

Un abrazo!
Anónimo ha dicho que…
A mi me parece que Justo Ahora era antes alguien que utilizaba las palabras a su antojo…las decía, las escribía, las gritaba. Pero se cansó de oír ese “ya, si lo que dices es verdad, pero justo ahora…”. Se enfadó, se cambió el nombre y ahora intenta convencer a Fermín. Parece justo.
copifate ha dicho que…
El sonido de las palabras comienza de nuevo y el aire se llena de significados. Llenemos con ellas los sacos buenos y remendemos los rotos.
Todo puede ser útil para el camino si sabemos donde vamos. Dejemos en Ítaca lo que estorba; a la vuelta puede valer.
Estas palabras pertenecen a este blog.
Anónimo ha dicho que…
Justo Ahora es un híbrido de creyente y adverbio y Fermin otro de navarra y polaco. Las mezclas siempre son buenas y a los híbridos no les suele dar por construir zulos por todo el Pirineo.
Se dedican a sembrar perplejidades y no suelen tener banderas.
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Ups! Yo puse un comentario ayer y no salio!! (dormir poco es malo, qué haría) Decía que yo tengo a ambos viviendo en mi cabeza, como seguramente todo el mundo, y queue creo que lo ideal sería intalarme en el piso de en medio.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa