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Codos y recodos

Ayer pasé por un resquicio que nunca había atravesado y llegué a una habitación con forma de simpatía. Como me sentía bien ahí dentro me quedé, pero pronto empezaron a caerme chuzos de punta... Simpáticos, pero con intenciones huecas, que como ocurre con las balas (según las películas), te revientan por dentro. En este cuarto el tercero era yo. Un podio con los dos primeros escalafones vacíos y un bronce condenado a agarrarse a mi cuello. Pero lo más incómodo de esta situación era la apisonadora del silencio, porque tenía tanta densidad que al pronunciar una palabra (con o sin sentido) la devoraba antes de que se me ocurriera.

Entendiéndome a mí mismo como perdedor y admitiéndome como persona sin derecho a ser víctima, busqué un camino de retorno para dar un paso adelante con algo aprendido. Recurrí a algunas lecturas de otros terceros; recopilé lecciones; recuperé frases que pensé no había registrado; administré bofetadas recomendadas y recomendables; y cuando conseguí saltar mientras me agachaba logré atravesar una puerta sin transición. En ese momento se abrió ante mí una circunstancia no empezada y vendí mi alma al párvulo que fui para aferrarme a ella, porque ya casi no me quedaba aire.

Regresé entonces a la conversación que había dejado a medias con mi médico, especialista en codos. No te tomes tan en serio ¿Lo ves? ¡Funciona! Los golpes con codos caen permanentemente, están ahí. No podemos hacer nada por evitarlo. El remedio es ese... No entendí muy bien la receta, pero es cierto que no sentía tanto los golpes recibidos y además podía reírme. No te preocupes. Lo entenderás poco a poco. Si mañana ves que vuelves a tomarte demasiado en serio, no vuelvas a la consulta. Corre hacia la pared más próxima y agáchate al saltar. Busca la contradicción más grande que tengas y asegúrate de que ese eres tú. Gracias doctor.

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PD.: La imagen viene del blog Justo Berjano.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hallazgos:

'otros terceros'

'Un podio con los dos primeros escalafones vacíos y un bronce condenado a agarrarse a mi cuello.'

'vendí mi alma al párvulo que fui'

'Si mañana ves que vuelves a tomarte demasiado en serio, no vuelvas a la consulta. Corre hacia la pared más próxima y agáchate al saltar.'

FDO.: Otro tercero

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