Ir al contenido principal

Alemania y Los Rescatados

http://www.imdb.com/title/tt0068555/Más que unas semifinales, esto parece una circunstancia pop de los años 80. Ella, Alemania llevando la voz cantante y unas pelotas de campeonato; y ellos (Italia, Portugal y España) coreando bajo nombre propio, Los Rescatados. Jugadas, estrategias, balones fuera, salidas de tono, actos fallidos, bocazas, golazos (directos o de rebote), peloteos, tanteos de unos con otros... Y todo dentro de un marco de hierba sembrado de salivazos de los implicados en el juego. ¡Goooooooooool! Dice el deseado estribillo...

Pero Alemania no entiende de esternones hinchados, ni de fueras de juego, sólo de hinchas dispuestos a darlo TODO por sus pechos; esos capaces de alimentar a un continente entero. Alemania es completa, no es bella, para nada, pero atrae. Tiene la virtud de jugar con todos y a la vez, manejar las mismas tarjetas (rojas y amarillas) que supuestamente administran los árbitros. Ella es grande, canta y expulsa, sonríe y regaña, marca el ritmo y los acordes de la canción, reparte juego y saca jugo. Es la más deseada. Y ellos, Los Rescatados, son nombre y coro.

Dispuesta la partitura, sólo quedan cuatro, Alemania y Los Rescatados. ¡Gooooooool! Dice el estribillo. Pero como pasa en muchas bandas -eurogrupo, más bien, en este césped escupido- pasarán a ser tres, luego dos y al final sólo una voz cantará la última palabra. Y será en ese momento en el que unos gozarán  con el final del concierto (cantando This Is The End y/o We Are The Champions) y otros (incluidos los mismos que gozan) seguirán perdidos en la teta, donde empieza todo...  


Comentarios

Juana ha dicho que…
Esto: "Alemania es completa, no es bella, para nada, pero atrae." unido a la foto, parecería una descripción de Merkel ....

Y me recuerda a la película de "Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrevió a preguntar" de Woody Allen en la que decía (refiriéndose a las tetas) "son muy peligrosas y, suelen ir de dos en dos" ....
Dani Seseña ha dicho que…
Esa es la intención, Juana. Nunca diría que Alemania, como tierra no es bella ;)

Y qué te voy a decir de la teta, ahí está la foto, el pie y el final del post. Todo un do de pecho a crédito para los rescatados... Y el eterno retorno, claro.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...