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BLOGOCATARSIS A GOLPE DE EDICIÓN

Hace unos días Chiqui de la Fuente nos hablaba de Netdisaster - ¡Destruya el web!. Una página que te propone “varias maneras de torturar tu casa virtual y ver los resultados (alguno de ellos son realmente demoledores) para que luego no te lleves demasiado sofocón por si te ocurre realmente”… Nada más leer el post me metí y sometí, como hizo el propio Chiqui, mi blog a todas las cabronadas que te plantea la aplicación. Una blogocatarsis y una buena forma de echarte unas risas a costa de ti mismo. No está mal.

Pero no es el único sistema de “tortura”. Buceando por Microsiervos (alertado por un compañero de trabajo) me encontré con otra aplicación nada desdeñable para dar un buen susto a alguien o para imaginar titulares imposibles. Resulta que pegando en el explorador, una vez hayas entrado en cualquier web (El País, por ejemplo), una ruta java puedes editar todo texto que tengas delante, cómo suena. El titular, el cuerpo o lo que te venga en gana. El delirio está asegurado.
*Java para editar una web: javascript:document.body.contentEditable='true'; document.designMode='on'; void 0

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Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho. ...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena. Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acoj

Sin estridencias

En mitad de la carretera, a pie de asfalto... Ya no pincha, ni mucho menos corta. Pero toma postura y digiere  la curva peligrosa.