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TRUÑI SE ABURRE MUCHO

Le llaman Truñi. Se aburre mucho y pide a gritos ideas para pasar el rato… Nadie le soluciona la papeleta y no sabe qué hacer con su vida. No le gusta leer, ni ver la tele, no tiene amigos, los videojuegos no le llaman la atención, dejó el pegamento y se enganchó al regaliz, quiso ser mimo pero le pegaron en el parque y pasó de seguir con la pantomima, se hizo tuno pero un jarrón que le cayó tras subir demasiado una octava con su mandolina le llevó a pensárselo mejor…

Ante el silencio ha decidido entretenerse de aquella manera. ¿Cómo? Pincha aquí y lo sabrás pronto.

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Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
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