Ir al contenido principal

SER ARTE HASTA LAS TRANCAS

En la nota rota dice: Besarte, ser arte, ser parte... Eso quiero. Pero sólo lo quiero, porque si no no puedo, contigo. Jamás fui tan sublime como cuando nos alineamos sobre nuestro viejo colchón de inseguridad. No hay firma. El papel está partido por la mitad... o por una cuarta... parte. No volví a ver al tipo del autobús, sigo sin saber nada de Elparapeto Tarugo. A cambio, la mañana de hoy me deja esta media nota con todo por construír; más una pizca/pista que callar.

Imaginando no llego al final. Pero pensando en la mirada de ayer del viejo Tomás (el de la tienda de chatarra), veo a un sujeto deseando ser sujetado por una mujer (intuyo que Mariana, la portera del 7). A un personaje enamorado hasta las trancas, después de años mirando objetos recopilados (olvidados, vendidos al peso, tirados, recogidos, viejos, nuevos que nacieron viejos, abandonados...) a los ojos del material más inanimado. Sólo es una teoría.

El peso se lo da la propia Mariana, que ha dejado de parafrasear a las 'gentes del corazón', para leer en su silla de mimbre (vinculada al 7, sobre todo en verano) a Marcel Proust. Será que ambos se han dado cuenta de que el barco en lontananza de Proust va más rápido de lo que pensaban. Es momento -¿pensarán?- de pasar a ser parte y hacer arte con los años de una relación -dicho en modo cuadro- sobre colchón inseguro.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Pura poesía:
Besarte, ser arte, ser parte, perderte, encontrate, retratarte .... y seguir a ninguna parte ....

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa