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ALGUNOS PARECIDOS, OTROS ASOMBROSOS

Estaba haciendo el repaso de noticias por la red y me encuentro, junto al pleno de Obama en Maryland y los energúmenos que fueron a por María San Gil, lo siguiente: "Unos astrónomos han descubierto, a través de los telescopios espaciales Hubble y Spitzer de la NASA, lo que podría ser una de las galaxias más lejanas vistas jamás cuya se formación data de hace 12.800 millones de años...". Observad la foto de arriba.

Sigo. Vuelvo al repaso de la prensa, y llego a otro titular: "Científicos de Estados Unidos anuncian que han reprogramado células humanas de la piel para convertirlas en unidades biológicas con las mismas propiedades de las células madre embrionarias". Observad la foto.
Sé que esta observación no es nueva... pero entre tanto ajetreo político y tanta agresividad gratuita que pulula por el mundo, pues oye, a uno le da por preguntarse no ya sobre quiénes somos ni de dónde venimos... Más bien: ¡Cómo somos!
Y ahora voy a tomar la postura egoista y clásica de algunos artistas: quien quiera entender mi ida de almendra que lo entienda... Y quien no, que haga clic y siga navegando.

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

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Idas y venidas por una mala salida

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