Ir al contenido principal

DESHECHOS

Tras leer los comentarios de Isa, Juana y Cybrghost en el post de ayer, Suspensión, me he quedado gravitando en torno a una idea. La pregunta no era ¿Qué sabes hacer bien? Era más sangrante, ¿Qué sabes hacer? Pero pongamos que se la hacemos a otro personaje (sin nombre, que en esta temporada, no sé por qué me surgen más que los nominados)... Bien, pues bajo estas líneas os paso el resultado.

¿Qué sabes hacer? No es que le hundiera pensar en ello y no hallar respuesta; lo que le machacó fue comprobar que sólo sabía deshacer. Ni una pizca de impulso remozado, cero habitantes en el planeta Vamos a consruir algo, silencio sepulcral en el canal de impulsos hacedores. Nada. Y lo peor es que haciendo el ejercicio de repasar hechos... sólo encontraba deshechos. ¿Éste soy yo? ¡Joder!

Directamente se tiró al pozo para tatuar en el aire -de paso- el nombre de una pregunta capciosa. Y mientras la máquinaria de repasar los hechos seguía su curso incontrolable dentro de él. Te doy una buena noticia y tú deshaces mi alegría con tus propias preocupaciones o miedos. Ésto se lo reprochaba alguien muy decepcionado que seguía ocupando un lugar importante dentro se su cabeza...

Y lo peor de todo, al menos a día de hoy, es que justo lo que tendría que deshacer, que es el camino hacia la salida del pozo, lo hace cada vez más profundo. A ver qué pasa...

* La imagen procede del blog Control Z Group.

Comentarios

isa ha dicho que…
Tatuar en el aire una pregunta capciosa bien vale una caída de ficción por ese pozo.

Y ser bueno en desmenuzar lo hecho por uno mismo o por otros no está tan mal aunque suene a arrepentimiento y a silencio en el canal de impulsos. Hacer es mucho más fácil que deshacer, así que yo me apunto a seguir con interés y con boli en mano, qué hace este personaje sin nombre con tanto deshecho.
Dani Seseña ha dicho que…
Es difícil, me cuesta seguirle la pista, más que nada, Isa, porque el jodío cae y no deja de caer... Pero trataré de alargar la cuerda a ver si se agarra a ella, o a su cubo.
grp ha dicho que…
Yo por aquí practico mucho el Ctrl+G
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Bueno, el tipo sabe que sirve para deshacer al menos. Los hay que no sirven para nada.
Juana ha dicho que…
A mi me gusta deshacer, desaprender, desatar .... en realidad no es cabar más hondo es llenar el pozo para poder salir .... o irlo llenando de agua poco a poco para poder elevarse ....
Dani Seseña ha dicho que…
Lo dejaremos en un 'Alt... Supremo' para ir buscando opciones en un escritorio inferior sin nada escrito.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e