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ECOS POR VENIR

Le ha salido un pareado, pero eso no le va a salvar de su despido inmediato. A Tomás Rizo sólo le queda resignarse ante los hechos inevitables. Despedido de su propio monopolio, apestado en su propio infierno, cautivado por su peor amigo/enemigo, rechazado por las normas que él mismo impuso. Así está Tomás sin él. Porque sin él, Tomás ya no es Tomás sino lo que no sabe que es; esto es lo que esté por venir.

Sus rimas y sus ecos le llevaron hasta la perdición. Entendiendo 'perdición' desde el punto de vista de un empresario voraz. Pero alivio desde el punto de vista de un tipo tranquilo; que hasta la fecha es lo único que sabe de sí mismo. Eso sí, está sin un duro y la gente le odia. Porque esa 'gente' son los amigos y compañeros que él sembró durante 50 años.

Solo, empieza a darse su primer paseo por calles, vacías y llenas de ciudadanos con expresiones congeladas. Todo es nuevo. O un reflejo de algo que conoce sólo por las sombras que se dibujaban en su hermético despacho de Gran Vía. Todo está por venir.

Comentarios

Juana ha dicho que…
No se porque me he acordado de Llongueras leyendo esto .... es que la noticia de su despido me llamó la atención.
La Vida suele colocar todo en su sitio antes o después ....
isa ha dicho que…
A pesar de lo extraño, inquietante,un poco amargo… me gusta eso de “así está él sin él” porque me hace pensar en cómo estaría yo sin mí. Quizás también andaría tranquila aunque perdida entre esos “reflejos de algo que conoce sólo por las sombras que se dibujaban”.
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
A mi, como a Juana, me vino a la cabeza Llongueras. Supongo que le resultará toda una novedad tener que enfrentarse al mundo real de tantos después de tanto tiempo encerrado en su mundo privado, igual de cruel pero con mucho más lujo y estilo.

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