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SABOR A PAPELERÍA

Las chinchetas, las grapas, los corchos llenos de anuncios imposibles escritos en papel cuadriculado, los separadores de libros, el olor a papelería, la cajas de clips, los botes llenos de bolis por estrenar, el sonido de las campanillas cuando se abre la puerta de la tienda, las de comerme las gomas de borrar, las plumas, los cuadernos, las anillas, las carpetas...

...Los folios en blanco, los libros rojos de Elige tu propia aventura, las pelis en VHS, las pegatinas, el papel celo, el Tipp-Ex, las primeras fotocopiadoras, la tinta china, las tijetas que no cortan, las barritas de pegamento, las colecciones de cromos, las encuadernaciones, los 'tonos' de la vieja Olivetti, las manchas de tinta en el puño...

Era su primera entrevista de trabajo. 'El de personal' le preguntó ¿Qué echas de menos de tu infancia? Y Raúl Cazuelilla no dudó en contestar con detalle. En una semana sabrá si 'le llamarán'.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Inquietante espera aunque, con toda seguridad, infructuosa laboralmente; pero puede ser fructuosa para la próxima entrevista.

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

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