Ir al contenido principal

ESTADÍSTICAS A TIEMPO REAL

No, no me refiero a esas que nos obsesionan a los blogueros… Me refiero a que hoy es fiesta en Madrid, pero el vicio me lleva a dejar una pequeña reflexión a compartir. Estoy metido en Saber perder (David Trueba Anagrama) y además de atraparme desde la primera página, hay una frase que me ha llamado la atención. Le comenta Dani a Sylvia: “Dicen que perdemos dos semanas de la vida intentando abrir los embalajes de los CDs”…. Me ha hecho mucha gracia, pero desde entonces no paro de pensar en esa cantidad de estadísticas similares que se dejan caer en reportajes, películas…

Me pregunto: ¿Cuánto tiempo dedicaremos a lo largo de la vida a pensar en nada? ¿Cuántas horas, años… a bostezar ¿Cuántos minutos, semanas en escuchar chorradas? ¿Cuántos días invertidos en… el baño? ¿Cuántos meses empleados en decir nada? Esto en lo que respecta a lo negativo. Pero en lo constructivo, me paro en todo es tiempo que dedicamos a pensar en inversiones, en cosas de las que sentirnos orgullosos, en leer, en pensar y llegar a algún sitio, a construir, a crecer, a conquistar la autonomía personal, a ser mejores tipos, a soñar, a cantar goles de tu equipo, a escuchar las mejores canciones, a compartir las mejores conversaciones. Y antes de caer en el lado cursi de la fuerza…

Otra frase/pregunta para la reflexión/respuesta y léase literal y explícitamente: ¿Cuánto tiempo habremos dedicado a lo largo los años a ver pasar el tiempo sin ser conscientes?

Comentarios

Daniel Rivas Pacheco ha dicho que…
Perder dos semanas de vida intentano abrir los embalajes de los CD`s es muy negativo, porque no se especifica si se consiguen romper o no. Por el contrario, perder dos semanas de vida en abrir embalajes es muy positivo porque te llena de orgullo, xD.

Un saludo, me apunto la recomendación
Anónimo ha dicho que…
Ya sabes, Dani, que es imposible no pensar en nada. Pero si pensamos mucho introspectívamente van y te dicen que eres un pesado, un egocéntrico, un triste. Y si te sumes en el mundo exterior te dicen que eres un vacuo. Yo, más que en buscar un equilibrio cifro la clave en la empatía. Si todos pensáramos más en por qué el de enfrente se comporta así, mejor nos iría en este mundo. Un saludo a Daniel Seseña, de los rarísimos ejemplares de periodistas que conozco de este mundo que es simpático, sencillo, humilde y competente. Jesús Muñoz
Daniel Seseña ha dicho que…
Gracias muy sinceras por vuestros comentarios, de verdad.

Un abrazo grande.
Anónimo ha dicho que…
Para esa pregunta sin respuesta que dejas colgada al final de un magní-filoso-fico texto, ver "El cielo protector". Algo dice la voz en off, me parece.
Eva
Anónimo ha dicho que…
Para esa pregunta sin respuesta que dejas colgada al final de un magní-filoso-fico texto, ver "El cielo protector". Algo dice la voz en off, me parece.
Eva
Anónimo ha dicho que…
Para esa pregunta sin respuesta que dejas colgada al final de un magní-filoso-fico texto, ver "El cielo protector". Algo dice la voz en off, me parece.
Eva

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…