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DE RISAS

Si sales corriendo hacia atrás y te entra hipo, si piensas en blanco y te sale un chiste negro, si caducas nada más renovar o renuevas antes de que la pasta gansa caduque y decides no votar por asuntos propios... Deberías hacértelo mirar, querido Leopoldo.

Pero es que sólo corro de lado, he superado el hipo, pienso que en blanco no dejo lugar a nada más, odio los chistes, renuevo porque me espanta la moda de lo nuevo caducado, la pasta gansa la combino con galletas, mermelada de idea y tocinillo de hielo... No sé qué son asuntos propios, pero me dicen a menudo que me meta en ellos... Me miro mucho, créeme, Entuerto.

Después de esta encriptada conversación, Leopoldo Sinergia y Entuerto Celulosa salieron del paso y comenzaron a reír sin ganas de acabar. Si siguen así y continúan sus intenciones de no frenar, si deciden después comprar un cuadro juntos sin matices abstractos, si por el contrario van a favor, si soplan hacia adentro y respiran con los muslos derechos, si se matriculan en la asignatura de Canutos a cuadros... Seguro que no se lo miran. De momento, no dejan de reír... Será que les ha tocado el Gordo.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Me resisto a que está entrada se quede sin comentarios, así que dejo constancia que, aunque no se me ocurra nada que comentar, me gustó.

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Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

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