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EL REZO LAICO DE LA TRAMOYISTA

El analista de taxímetros se puso en contacto con el sincronizador de chistes malos; el administrador de utopías en territorios certeros quedó con el deshollinador de umbrales; la observadora de conductas en mosquitos avispados se topó con el fabricante de minutos perdidos; y el tranquilizante se disputó la resistencia a la ansiedad con la maquilladora de equipajes sin dueño. Y todos coincidieron en el punto de encuentro de retroceso, que se encuentra perdido cerca de la Taberna Destacado.

A tantos metros como ellos jamás imaginaron se juntaron en una zona de desencuentros, por casualidad, tres amigos, dos expertos sin materia, una trapecista de lo lindo, una contestadora automática, el señor de la esquina, la que todo lo sabe, el amigo del amigo y tres profesionales del tópico. De este desencuentro salió una agradable transformación de pareceres y entre todos crearon la Tasca del Tramoyista.

Y me comenta Aurora Percance, tramoyista profesional, que ha inventado una máquina para juntarlos a todos. Porque siempre les ve, por separado, en sus sueños... y nunca después de acudir fielmente a su cita de madrugada con su rezo laico. Es feliz. Con su nuevo aparato puede transformar a sus personajes en realidad, aunque sólo sea para escuchar sus andanzas mientras permanece en vigilia.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Me encantan los profesionales de:
- fabricantes de minutos perdidos
- tranquilizante
- trapecistas de lo lindo
.....
Todos juntos en una historia jamás contada ....
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Como caiga en tus manos que peligro esa máquina con el catálogo de personajes que atesoras (y subiendo).
Un genial "todos menos tú" subrrealista con profesiones muy interesantes.
esavenaquenomequito ha dicho que…
LA SENSACIÓN: Lo que daría por escuchar la conversación entre el administrador de utopías en territorios certeros y el deshollinador de umbrales. Y tal vez hasta acudir a la llamada de la tramoyista.

EL ELOGIO: esa frase final que concluye sin concluir. No es sencillo acabar las historias.

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