Ir al contenido principal

PROPIO DE LO AJENO

Es propio de lo ajeno: Opinar, sacar conclusiones, criticar, adorar, dorar píldoras ajenas (pero propias en el fondo), establecer lazos, invitar, rechazar, apartar... Tan propio como ver en ese ojo ajeno al amigo o al enemigo, al yo que no consigues ver en tu propio espejo, al hermano que nunca has tenido, al capullo que no puede faltar en nuestras vidas, o al mismísimo Dios o demonio.

El propio dice: Tengo una idea. El ajeno responde: ¡Qué grande! El propio aún no ha dicho nada y el ajeno no ha perdido el tiempo para ponerse delante de él. Como el niño que se inventa todo tipo de trastadas para que su padre o su madre le hagan caso. Es la historia más vieja del mundo. Pero ahí están propio y ajeno unidos para siempre; porque el propio también ha sido ajeno alguna vez, a veces más consciente que otras, y el ajeno aunque propio, se niega a sí mismo.

Y éste es el dueto de hoy. Un 'breve' basado en un monólogo reciente de Casimiro; que desde que decidió resurgir, no para de... crear.

Comentarios

Juana ha dicho que…
Cuando descubres que todo es propio, que todo es espejo, que .... "ahí están propio y ajeno unidos para siempre" te quedas a "cuadros perfectamente simétricos" .... Casimiro siempre ha sido un tio grande.
Anónimo ha dicho que…
Yo a veces me apropio de lo ajeno en un intento de hacerlo propio. Plagiar creo lo llaman.

Otras, lo ajeno se apropia de mi y me transformo en grp!.

Pero me quedo con P., un niño de 4 años, al que siempre que le preguntas por ¿quién...?, contesta con un rotundo 'yo propio'.

P.D: qué bueno volver a leer a Casimiro!
dsesena ha dicho que…
Grp, siempre dando en la clave!

Entradas populares de este blog

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Sin estridencias

En mitad de la carretera, a pie de asfalto... Ya no pincha, ni mucho menos corta. Pero toma postura y digiere la curva peligrosa.