Ir al contenido principal

¡MUJERES!

Unos compañeros y yo nos dirigíamos a comer... Manteníamos una conversación misógino-irónica sobre 'la tiranía' femenina en la vida cotidiana (por favor, que nadie me linche, estábamos de coña); en concreto 'profundizábamos por encima' sobre la costumbre que tienen de despellejar a los hombres en sus reuniones de amigas (susceptibles de mutar en aquelarres).

Nuestro tono era suave, vamos que no gritábamos en plan grotesco. Más bien susurrábamos. Pero algo debía de desprenderse de nuestra complicidad más allá de las palabras... Antes de entrar en el comedor, a un electricista que arreglaba (subido a una escalera) el cableado del techo, le llegó nuestro sentimiento y sin pensar nos dijo: ¡Las carga el diablo... A las mujeres las carga el diablo! Lo siento, pero no pudimos evitarlo. La carcajada superó el minuto. Y en mi caso, dio pie a inmortalizar la anécdota en este post.

Y hasta aquí puedo leer... Todavía riéndome, con todo mi cariño hacia las mujeres.

Comentarios

Marta Fdez. Tapias ha dicho que…
Comentando que nosotras comentamos terminasteis comentando como vosotros pensais que nosotras comentamos.

Vamos, que os hemos pillado!
Dani Seseña ha dicho que…
¡Ahí está el juego! Bienvenida, Marta. Un placer leerte por aquí. Se agradece de vez en cuando salirse de FB para entrar en materia y comentar.

Besos!
Juana ha dicho que…
Cuidadito con las mujeres, tenemos el poder de la brujería en nuestros genes .... os podemos "hervir" en el puchero jajajajajaja
A las mujeres no solo nos carga el diablo, también "nos carga" dios, ceo que ese es el problema jajajaja

Vivo entre hombres, no somos tan distintos ....
Dani Seseña ha dicho que…
Lo que más me gusta de tu comentario, Juana, es ver cómo has sacrificado la 'mayúscula' existencia del Señor. Por lo demás... Seguimos hirviendo; el problema será cuando nos evaporemos.
isa ha dicho que…
A falta de ingenio propio, copio esto de W.Allen que me mandaron:

"Tenía mujer, pero me plantó, aunque no puedas creerlo. Dijo que yo era infantil y que nunca maduraría. Y eso que yo tenía un buen argumento, podía haberla machacado!!...pero levanté la mano y no me dio la palabra".

Y tal vez las cargue el diablo, pero quién dispara, eh???.
isa ha dicho que…
jajaja, ya sabía yo que saldrías por algún sitio original!
Dani Seseña ha dicho que…
Es que fue una alarma en el cerebro, muy muy arraigada, la que le saltó al eléctrico cuando recibió nuestras ondas irónico-misóginas. El original es él. Jeje. Pero gracias, Isa.
Candela Guevara ha dicho que…
Es cierto que hay mujeres de armas tomar y que hay armas que carga el diablo,incluso hay mujeres que son el mismo diablo, no te digo más.

Seguro que después de esta charla y una vez en casa, utilizaste parte de tus armas para seducir a tu mujer.

Genial el electricista.
Dani Seseña ha dicho que…
...Genial Candela. ¡Que no te quepa la menor duda de ello!

Pero en mi caso, ya te adelanto (en síntesis) que ella 'se ha cargado al diablo'.

¡Salud!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Ya lo dijo el guitarrista de barricada: "Demasiado peligroso para animal de compañía". Dicho con coña y respeto.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...