Ir al contenido principal

NÚMEROS ENGAÑOSOS

Guillermo estaba haciéndose un Sudoku cuando aquel policía le paró en medio del atasco. ¡Tú fuiste quien engañó a mi mujer! Le gritaba mientras aporreaba la ventana. ¡Vamos, baja del coche, que te voy a meter un paquete que te vas a enterar! Guillermo, sin embargo, estaba tan metido en el Sudoku que le pidió por favor,que esperara un segundo porque le faltaba el último número.

Aquella actitud terminó de encender a Óscar David, que explotó y sin ningún pudor abrió la puerta del coche para terminar de montar el número. Éste, éste era el que me faltaba. Celebró Guillermo. Entonces rellenó el hueco que le faltaba con el número de Óscar David, y éste desapareció junto al vacío. El atasco empezó a pasar y la circulación volvió a la normalidad. De nuevo todo fluía y Guillermo recuperaba la sonrisa.

Al llegar a casa, Guillermo dejó la placa, la pistola y el resto del uniforme sobre el sudoku inacabado de Cecilia, su mujer. Había muchos huecos, más que números. Guillermo se preparó un bocata de mantequilla y viento, esperó, siguió esperando. Cecilia no volvió aquella noche; tampoco la siguiente. Dos años, tres días, dos minutos y 2.000 sudokus después, Guillermo entendió el angaño.

Comentarios

grp ha dicho que…
Espero que no se te agote nunca el ingenio ni los bocatas de mantequilla y viento.
Juana ha dicho que…
Me uno .... ni los huecos sin números, ni los personajes que vuelven y van, ni .... en 2años, 3 días, 2 minutos y 2000 sudokus .... ¡que maravilla!
Dani Seseña ha dicho que…
Pues nunca se sabe. Pero gracias. Me pongo ahora con un nuevo sudoku que me lleva rondando toda la noche, a ver qué sale.

Besos

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa