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EL MAL NO CONTAGIA, SÓLO CALA

Duliente Garrafal ha hecho las paces con su homólogo satánico, Román Quemado. A base de pinchazos con tridente, arañazos inconexos y vómitos sin inteligencia emocional han terminado fundidos en un abrazo sin brazos, pero a pecho encubierto. Cada uno hacía lo suyo -el mal, lo llaman- por su cuenta; previo plan establecido en convenio colectivo de introducción maligna.

El problema entre ellos empezó cuando Quemado intentó arreglar una nota destructiva que había tirado en territorio de Garrafal. Si lo hubiera dejado pasar... Porque, al intentar remediar: remedió y ese brote empezó a construír. Se fue contagiando, lo negativo se iba tiñendo de positivo y así hasta que el malo oficial, éste es el párroco terminó aceptando repartir condones en su iglesia ¡Por Dios!

Si todo hubiera quedado en una nota mal tirada, como la peor de las cervezas... Pero no, Quemado quiso remediar, quiso arreglar, exploró en sus herramientas -hasta entonces dormidas-. Y no hay peor remedio que el de un 'cabrón' que trata de no serlo, aunque sea por un instante. Y ahora, que encima han hecho las paces a pecho encubierto, ni os cuento. Garrafal está infectado hasta en las cejas puntiagudas... A ver qué pasa ahora. ¡Por Dios!

Comentarios

Juana ha dicho que…
Es lo que tienen las mezclas, a la que te descuidas te salen los cuernos, te sale el rabo, te salen las alas blancas, el arito y .... ya no sabes ni a que tribu perteneces .... te conviertes en una especie de angel-endemoniado con pinta de budista-hinduista y medio judio venido a menos .... lo de las cejas es por la edad ....
¡Por Dios!¡Por Dios!¡Por Dios!
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Si es que cada uno tiene que centrarse en lo suyo, que luego la armamos.
(Opinión peregrina de alguien sin ni idea)

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