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Y TODO POR UNA HOSTIA

A hostia y media de su rostro, no tuvo más remedio que frenar en sus intenciones de seguir adelante. En su vestíbulo dominaba la entrada al hogar una foto de Michael Jackson junto a la imagen del Papa. Ambos, en perfecta comunión lo frenaban todo antes de seguir. Y cuando le dio la hostia a su maniquí con cara de nada, todo se movió de su sitio. Él incluído.

García Azafrán entró en su mundo cuando estaba a punto de salir. Todo le resultaba desconocidamente familiar. Desde sus babuchas del Real Madrid, pasando por sus camisas con bordados irremediables (color amarillo), hasta su cocina decorada como si fuera parte de un piano de cola. No sabía porqué estuvo tan cerca de abandonar aquel contexto, pero sí sabía que le vino bien.

Acabamos de colgar el teléfono y me dice que si no hubiera tonteado tanto con los límites no podría sentirse felizmente limitado como se siente; e incluso inmaduro para atravesar lo inatravesable. Es lo que hay, es lo que soy. Un extraño hortera de la vida sin remedio, un vagabundo con muchas calles por las que... errar. ¡García Azafrán es un poeta, señores!

Comentarios

isa ha dicho que…
Yo no sé a quién atribuir esa hostia a un maniquí con cara de nada, ese piano de cola como cocina, ese contexto casi abandonado o esos tonteos que felizmente limitan…

Pero no importa, hacéis un gran equipo el poeta al teléfono y tú, al teclado.
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
"si no hubiera tonteado tanto con los límites no podría sentirse felizmente limitado como se siente; e incluso inmaduro para atravesar lo inatravesable" Y es que cuan importante es ser consciente de las propias limitaciones. Me encantó esa frase.
Juana ha dicho que…
" .... un vagabundo con muchas calles por las que... errar."

Me gusta, así me siento algunas veces ....

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