Ir al contenido principal

SUEÑOS MEDIO LLENOS

¿Qué te ha pasado? Que soñé tan profundamente que terminé en la manifestación del Aiún y me dieron con el acento perdido del Sahara en la cabeza, después me cayó una piedra y finalmente un policía marroquí me contó que tenía dolor de muelas, a continuación se sacó una y me la clavó en el ojo... De ahí que vea ahora el vaso medio lleno.

Sí que estás jodido, sí. Y tanto. Porque además, cuando me desperté, con tanto dolor me vi obligado a tomarme un Nolotil; que en mi cuerpecillo hace más efecto del normal. Vamos, que me quedé frito otra vez... y terminé en Sudáfrica. Allí me encontré con un nostálgico que se niega a abandonar la idea de que el mundial ha terminado. Me ha pegado con un cinturón a colores rojigualdos mientras le sugería que lo aceptara...

Con el segundo cinturonazo llegué al cine... a una sala medio llena (ahí sí) donde estaban proyectando fragmentos de la infancia de George W. Bush. El público, incluído yo, teníamos cuerpo de Gremlins. Ahora, mientras me tomo un café con roscón de la Almudena, me siento poco vacío, pero sobre todo, raro. ¡Qué cosas! ¿Y tú cómo estás? Mal, he soñado que era un mono. ¡Vaya!

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Si hay que ponerle banda sonora sugiero "¿Que tal homosexual?" de Siniestro total. http://www.youtube.com/watch?v=a_3PAlRR4sE
La Zapateta ha dicho que…
Las medias tintas no son buenas, las medias noches sí, aunque si es por soñar cosas así, mejor bajo la media luna roja, saharaui, claro.
Sacra ha dicho que…
¡¡Qué cosas pasan en el mundo de los silencios y los olvidos premeditados!!
Y mientras tanto, como siempre, el mundo mirando hacia otro lado.
Brillante como siempre...

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e