Ir al contenido principal

KANDINSKY MORADO TEMPRANO

De nuevo me encontré con Marcelo y repetimos en el mismo café que la otra vez (El A salto de mata). Por supuesto seguimos hablando de Casimiro, su difunto padre (para quien no conozca esta historia). Me confesó que en estos días había construido una teoría. Su abuelo Ángel, o sea, el padre de Casimiro, viajó a Munich a principios del siglo pasado y coincidió con Vasili Kandinsky. Se conocieron en un pequeño restaurante. El pintor ruso estaba manteniendo una charla acalorada con Hans, el camarero.

Hans se quejaba de su sueldo y Kandinsky, que entonces ejercía de abogado, le invitó a no protestar tanto de boquilla y sí a pelear por sus derechos laborales. Ángel, que no se había perdido ni un detalle de la conversación, intervino de pronto: Yo tenía un negocio de alcachofas en España; pero los que querían hundirme se empeñaban en exportar por encima de todo… y también me exportaron a mí. Ahora estoy aquí. Hablaron toda la tarde y parte de la noche…

La teoría de consistía en que a Casimiro se le produjo el cortocircuito cerebral cuando descubrió que su padre influyó determinantemente en Kandinsky. Es largo de contar, pero parece que la visión de Ángel sobre el cultivo de alcachofa Morada Temprana cautivó a Vasili. Quedó seducido por el dibujo que hacía con las palabras sobre el campo y sus frutos… Poesía lineal, exclamó Kandinsky en algún momento, con fuerte acento moscovita.

Casimiro le contó un día a su hijo Marcelo –durante los inicios de su demencia- que el pintor le enviaba los bocetos “al abuelo” para que le corrigiera algunos trazos en función de la lógica de la verdura de Tudela. Me tuve que ir. Hemos quedado la semana que viene para que me siga contando. Me ha prometido traerme una de las muchas cartas que Kandinsky compartió con el abuelo Ángel. Todas, al parecer, firmadas con dibujo abstracto que termina en alcachofa. Estoy ansioso por leerla.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
La Zapateta dice:

Pobre Marcelo. No sólo ha de lidiar con la muerte de su padre sino con LODESUPADRE.
copifate ha dicho que…
Salvador DALÍ en sus memorias habla de su obsesión por la espiral como forma perfecta e infinita que se encuentra de forma habitual en la naturaleza y podemos ver en los caracoles o en conchas marinas. A Dalí le llamaba la atención especialmente la del cuerno del rinoceronte que al parecer es una espiral perfecta. Dalí elaboró una gran teoría sobre las relaciones entre la espiral del rinoceronte y el famoso cuadro de Vermeer "La encajera" en cuya estructura y génesis Dalí veía un claro desarrollo helicoidal. Cuento todo ésto para demostrar que Ángel, el padre del buen Casimiro y abuelo de Marcelo, no mentía cuando se vanagloriaba de haber iniciado a Vasili K. en los misterios de la alcachofa, esa rosa nutrífera, monumento de la huerta.
Dani, si puedes, danos a conocer alguna carta de
Ángel.

Entradas populares de este blog

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza. 
El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa. ¿Qu…

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…