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DE TWITTER Y RÉMORAS

Es que no quiero que me sigas. ¿Por qué? No lo sé, pero no quiero verte detrás. No estoy detrás, sino a tu lado. Pues no quiero verte por aquí. Si no estoy aquí. ¿Y dónde estás? Ahí. ¡Ah! ¿Y eso dónde es? Cerca de ti, pero sin molestar, simplemente empapándome de lo que cuentas, de lo que compartes, de lo que piensas... Vale, pues no quiero que lo hagas, sólo te pido que me olvides.

No me convences. No quiero hacerlo. Déjame seguirte. Ni de coña, olvídame por favor. No puedo. Por qué. Porque si te sigo, me siguen. ¡Qué chungo! Por qué, es tan digno como desear tener amigos. Ya, pero ser una rémora es repugnante si no eres una rémora de verdad, sino un gorrón humano. Igual tienes razón, pero no sé cómo hacerlo, siempre he actuado así...

...¿Como una rémpora? Me cuesta reconocerlo, pero sí. Y por qué no te lo haces mirar en lugar de no parar de seguir a los demás. Porque es caro. ¿Y cuánto te has dejado en ese Mac? Una pasta. Pues eso, igual deberías aprender a reinvertir. Ya pero con mi conexión estoy en el mundo. O fuera de él. Eso es un tópico. Tú si que eres un tópico. Déjame seguirte. No, y además te voy a bloquear. No eres justo. Lo sé, pero me importa una mierda, empieza a seguirte a ti mismo, a ver qué encuentras.

Comentarios

sebas ha dicho que…
Por algo dejé el tuiter... algún día puedes escribir sobre los que se lo toman como un concurso de popularidad.
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Interesante reflexión en clave PF.
NO sé si al resto os ocurre, pero a mi (con mi ínfimo número de seguidores) me parecen ocasionalmente seguidores tan extraños como una mepresa para ayudar a encontrar empleo argentina, un adolescente brasileño (que twittea todo en portugués), una empresa de jabones de méjico, y hasta una temporada ha estado una pizzeria de una conocida cadena ¡Su establecimiento de Denver!
Juana ha dicho que…
Seguirse a uno mismo es la clave, huir no es posible, además nunca se encuentra mejor compañía ....
copifate ha dicho que…
"empieza a seguirte a ti mismo, a ver qué encuentras"
No he entendido muy bien la entrada de hoy pero esta frase me gusta.

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

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