Ir al contenido principal

SEPULTURA COMERCIAL

El misterio de la tumba abierta sigue... abierto a todas las interpretaciones. En el epicentro de un volcánico centro comercial ha emergido hace unos días un sepulcro vacío. Un agujero con tamaño humano que no viene del aparcamiento subterráneo ni de una entreplanta soterrada. Es todo un enigma. La policía ha marcado el perímetro con las clásicas cintas de plástico. Los especialistas en un principio atribuían el fenómeno a una acción comercial, ahora no saben... Y los señores y señoras de la limpieza se cagan en todo... viendo el panorama.

Algunos comentan que es una señal de lo que viene por el apretón de manos entre España y China. Otros, los que más compran, creen que no es una tumba, sino el símbolo de un vacío que siempre quedará por mucho que compren. Unos niños que pasan por ahí, escupen al interior. La Asociación de Amigos de Resquicios Espontáneos asegura que hay que palpar el fondo para seguir profundizando. Una arqueóloga comenta que ahí hay gato encerrado...

Surgió por la noche, pero el vigilante de turno jura que no vio nada. Las cámaras tampoco han grabado movimiento alguno. Pero ahí está el agujero con tamaño humano. Algunos empresarios han pedido un permiso especial al Ayuntamiento para alquilar un hueco del hueco y así plantar su publicidad. Los más avispados, una firma de papel higiénico ya ha colocado sus carteles en el fondo del socavón. ¡A ver quién es el guapo que baja a retirarlas!

Mañana viene Tecreo Fernando, el presidente de Funerarias I-siempre SA. Nadie como él para evaluar el terreno.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Esperamos ansiosos la valoracion
Pe ha dicho que…
A mi no me dejaron entrar en la AARE porque lo que yo creía que era un resquicio fue catalogado como socavón. Pero les sigo la pista.

Me pregunto qué harán los de la funeraria sin un cadáver que llevarse.. Se me ocurre que tal vez echar tierra encima para encubrir las aristas que siempre sobresalen en un agujero abierto. Y luego poner un cartel de ‘cuidado, tierra nada firme’.

Un suponer claro, seguiré con interés por dónde sale Tecreo.
Juana ha dicho que…
Pues pendientes quedamos de los resultados obtenidos.
Confío en Tecreo porque los de los Servicios Funerarios son como de mi familia .... es por tradición.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...