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FROM LOST TO BILBAO

Vamos con un poquito de 'autobombo' (por cierto, no sé si esta palabra ha entrado en el ranking de eldiae.es... mejor visitar). Viajamos a Bilbao a la gala de los "Premios Internacinales ESI a la Excelencia en la Promoción de la Sociedad de la Información 2009". Este bendito programa conocido como Cámara Abierta 2.0 -alimentado por los 4 frikis y compañía trasladada- ha sido selecionado entre los finalistas en la categoría de "Proyecto más innovador y creativo".

Y así de paso aprovecho para inaugurar espacio bloguero en la plataforma interactiva de rtve.es... Por lo tanto, hoy simultaneo blog personal con blog profesional. Por cierto, si en el post anterior citaba a mi compañero Juan Carrillo de Zoom Net (actualmente perdido en Los Ángeles), hoy os recomiendo una pasadita por el post de Manuel González, compañero y no menos amigo también de Zoom net. calle Tras la2 Ciudad Pirulí.

Y hasta aquí puedo escribir... Tengo unos minutillos para ponerme con el próximo repor -antes de perdernos por Bilbao- sobre la web que citaba al principio del post: www.eldiae.es. Una iniciativa del Instituto Cervantes para provocar una lluvia de palabras en Español por todo el mundo.

Salud!

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Pues dejamos allí un comentario deseando suerte como siempre, que hay que estrenarlo.

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...