Ir al contenido principal

SIN PREMIO, SIN KALITXIKI, CONTENTOS

No hubo suerte, pero sí muy "buen rollo" y buenos proyectos en el aire... de la red. No ganamos (Cámara Abierta 2.0), quedamos finalistas y recibimos un diploma muy apañao' de la mano del nuevo Lehendakari Don Patxi López. El "gordo" en la categoría del Proyecto más innovador y creativo se lo llevó la fundación CTIC (Una arroba, un euro). Ah, perdón, hablo de los Premios internacionales ESI a la excelencia de la promoción de la sociedad de la información 2009. A ver si el año que viene...

Por lo demás, un placer el garbeillo por Bilbao. En mi caso hacía 15 años que no me pasaba por ahí... y francamente dan ganas de quedarse unos días (por lo menos). No comí todos los pintxos que me hubiera gustado y me quedé sin degustar los "Kalitxikis" que me pedía el cuerpo, pero volveré. ¡Al 2.0 pongo por testigo!

No, no tengo fotos de 2 megapíxeles ni de 5. Iba un poco volao' y a penas pude hacer de "japo en el Prado"; vamos, que ni con el móvil pude capturar imagen alguna. Bueno, alguna que otra, pero en casa del herrero... y no sé ahora mismo cómo subirla. Pero el martes en el Intérnate haremos un resumen de lo acontecido en la gala.

Salud!

PD.: Un saludo desde 'los madriles' a Suriñe, Íñigo, Imanol, señorías y autoridades. Nos vemos pronto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa