Ir al contenido principal

EL GIRO QUE TE RAZONÓ

Date la vuelta, voltéate, mira el plano que tienes delante, antes detrás. ¿Y ahora qué? Te preguntarás. Pues ahora, Claudio Soporte es cuando te dice que no está de acuerdo. De acuerdo con qué, dirás. Pues con lo que ves. Nada de eso que entra por tu retina es relevante según Claudio. De hecho, asegura siempre que come kiwis de más, es miserable pero ni tú ni yo somos conscientes. Y en ese plano de superioridad, elevado, se mueve Soporte. Y ése es el plano que deberíamos ver y que no somos capaces de percibir según él.

Es un problema
de la gente como nosotros, matiza Claudio. Pero no sabe definir "como nosotros". Es una desviación que a mucha gente nos introducen en fábrica, aunque la mayoría -asegura- lo incorpora con la pérdida de conocimientos propia de la evolución natural del hombre. Y lo peor es que no sabemos superar nuestra mezquindad miserable empedrada en un plano limitado por nosotros mismos. Ignorantes de todo, sabios de nada... estamos condenados a la mediocridad.

Sin embargo, cuando vuelve a girar al plano inicial del que partía al empezar el post, Claudio se da cuenta de que es él mismo a quien habla... y sólo le ocurre con el superávit de kiwis. Por lo demás, la mediocridad y lo miserable no conocen más límite que el que Soporte arroja cuando no sabe voltear de más. Así que todo depende de él mismo. Y salir de ese abismo de superioridad también. Pero de momento prefiere/no puede hacerlo porque de lo contrario podría caer al cielo de lo razonablemente racional y eso tiene peligro, mucho peligro: la fraternidad.

Salud!

Comentarios

Juana ha dicho que…
Te volteas, giras, te encoges, te estiras, del derecho, del revés .... terminas mareado y .... ¡fraternal! .... no se yo jeje
Anónimo ha dicho que…
Es bueno mirar las cosas del derecho y del revés, sabiendo que existe un único punto donde ambas realidades se juntan para ser...un@ mism@.
M.
Dani Seseña ha dicho que…
Juana y M... Veo que os habéis dado un buen volteo. Pensé que era yo el único que había sufrido un repaso de fraternidades a golpe de giros irracionablemente racionales.
Anónimo ha dicho que…
Razono, luego giro.

Fdo.: Dudoso Desiempre
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Pasarse con los kiwis y la reflexión mentalte provoca un empacho que te provoca diarrea de ti mismo. Y a veces eso es bueno, porque depura del empacho de ti mismo, y a veces malo, porque la inercia de la diarrea te hace hundirte con la mierda. No obstante hay que mantener una dieta equilibrada de uno mismo y aliñarla siempre de demás. Creo, aunque a lo mejor me he pasado con los kiwis y estoy divagando en plena diarrea de superioridad.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e