Ir al contenido principal

ZAPATERO HACE HISTORIA CON SU CAFÉ

En qué momento a Zapatero se le ocurrió universalizar el precio del café a 80 céntimos... Aquel Tengo una pregunta para usted marcó un antes y un después. Y unos años más tarde, incluso, pasa al terreno de la publi... Ahora, que nos la han quitado de encima en TVE, hasta ZP hace anuncios (bueno, un tipo que se le parece muchísimo; ¡Enhorabuena al director de casting de Dunkin'). Y todo en la puerta de mi casa. No sé si la idea ha triunfado, yo veo las mismas colas de gente para hacerse con una caja de donuts (de 6 o de 12 unidades) y tomar café en vaso de cartón piedra sin encanto ni nada.

Y esto no es periodismo ficción, es real... está en la calle, se puede ver. La foto la saqué esta mañana desde mi teléfono. Y ahora (15:31 horas) me voy a hacer un café del bueno. De esos que se hacen en la intimidad de una cafetera particular... no en una máquina tragaperras que te hace preguntas indiscretas, como ¿Pequeño, mediano o grande?

Salud!

Comentarios

capitán garfio ha dicho que…
Es que era, o es, un visionario...!!!!
Juana ha dicho que…
jajajaja Veo al Presi de actor en un futuro jajajaja

Firmado: La bruja Juana
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
El lunes pasado tuve que ir al Hospital de Getafe, ¿sabéis cuanto cuesta el café? 83 cents.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa