Ir al contenido principal

SÉ INFIEL Y NO MIRES CON PIN

Se le cayó el móvil al suelo y se abrió en dos. Del Iphone empezaron a salir personas ajenas, personas propias, amigos, familiares, colegas, actores y detractores, emociones que nunca habían pisado la calle, aplicaciones recién aplicadas, elementos eliminados ahora, indultados, mensajes enviados muy archivados, ideas anotadas, juegos sin puntuación y muchos puntos sin su texto ni por su puesto sus íes.

Después decidió no dimitir
y seguir adelante. Su mujer le había corneado (infidelidad reiterada) sin complejos ni censura todo lo que había querido. Lo hizo de manera tan flagrante que llamaba la atención de vecinos y personajes oníricos... todos menos él. Él sólo pensaba en seguir protestando como opositor al Gobierno de un país con nombre ajeno que se desliga de su sentido al pronunciarlo.

Pero ha decidido llevar el móvil a reparar. La garantía, ya caducada, sólo le sirve para nada. Así que el único seguro es él mismo. Y no está muy seguro de ello, pero es lo que hay. Antes de entrar en el servicio técnico (qué binomio tan estructuradamente escatológico) se santigua y ofrece toda su colaboración para devolver el alma y su contenido al roto aparato. Lleva dos días en el taller... Espero noticias pronto.

Salud!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Cabe preguntarse por qué lleva el móvil a reparar, si es por ver los numeros de la infidelidad o si es una invitacion a que su mujer siga con los cuernos móviles...

Fdo.: el numero primo que te marqué
Anónimo ha dicho que…
Qué interesante versión de la historia de cuernos y gobierno en Irlanda!
Juana ha dicho que…
Yo no entraría, lo has perdido .... uno nuevo, es lo mejor para volverlo a llenar de seres distintos, para hacer hueco a "tiemposmejores" que es un tipo estupendo.
Anónimo ha dicho que…
Mientras que leía todo lo que se caía del móvil me venía la musiquilla de "nietos de toreros disfrazados de ciclistas..." hasta llegar a ese "todos menos él", que iba perfecto. En fin, que no me centro pero no me voy sin decir que el título del post me ha parecido buenísimo, que pocas veces los comento. isa
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Tengo dos teorías:
Una: Al móvil no volverán ni la mitad, porque como en la genial cita de Isa, todos seguro que son pasajeros, es lo que tiene que ande en política (y a los opositores los amigos le duran aún menos).
Dos: Dedicándose a la política... normal que no se enterara de lo de su mujer, ¿cuando se enteran los políticos de algo? Y con un poco de mala suerte su mujer todavía será mejor persona que él pese a todo.
La Zapateta ha dicho que…
A mi, lo que más me llama la atención es que el personaje protagonista carece de nombre. Sin embargo, tras unos breves segundos en los que, martillo y yunque se han aliado en un golpeo sordo interior, he descubierto el porqué: Cuando uno mismo no está en su propio móvil, aunque éste se rompa, uno nunca puede salir de él porque nunca ha entrado y por tanto se queda en el limbo. Es y no es, se llama y no se llama. Por eso, supongo, que su mujer le es infiel, porque nunca está donde tiene que estar.

Entradas populares de este blog

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza. 
El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa. ¿Qu…

Sin estridencias

En mitad de la carretera, a pie de asfalto... Ya no pincha, ni mucho menos corta. Pero toma postura y digiere la curva peligrosa.