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TANGAS Y CASUALIDADES MACABRAS

Vuelvo con el tema de los "motores de búsqueda", pero sólo voy a traer uno que me ha dejado completamente KO. Sobre todo porque no puedo imaginarme a la persona que ha llegado a este blog buscando "Sin tanga en New York". Lo copio y pego y sí, observo que la primera página y en el penúltimo lugar aparece un link al post MENSAJES ENTRE TANGAS... de este blog, pero ¿por qué hay que ir sin tanga o con tanga en Nueva York? ¿Qué pasa si lo llevas o no? Estoy intrigado. Una vez más el azar a convertido mi blog en un depósito de despropósitos.

Pero para casualidades enredadas y en este caso, macabras... la imagen que tenéis aquí. Observad. Un vídeo de la Asociación de Víctimas del Terrorismo proyecta una pieza en Youtube fiel a su estilo... y en el espacio de publicidad (banner inferior izquierda) aleatorio de la web ¿qué nos encontramos? ¡¡¡Un juego que calcula el tiempo que te queda de vida!!! En fin (no es un chiste, sólo una expresión).

PD.: Por supuesto, las búsquedas de "Tom Jones desnudo" no cesan.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Yo que he sido un degenerado casi profesional, y cuya libido no acaban de bajar ni los años, tiendo a pensar mal, y me inclino que buscaba alguna peli porno version de Sexo en NY, pero es sólo una teoria testosterónica
Claudio Lopez ha dicho que…
Jejeje con Tangas o sin tangas... llegue a este post.
saludos

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e