Ir al contenido principal

DOS TIPOS Y UN CANUTAZO

No le ha quedado más remedio que sentarse sobre la cabeza de su enemigo, Pueril Fernando. Se habían enfrascado en una discusión con desenlace imposible y antipático. Él, Jean Luc Proggènitto, protagonista adjunto de este post, quería demostrar que se puede hacer la 'o' con canuto y medio. Pueril por su parte, pugnaba por conservar la teoría de que canuto sólo hay uno y está en su poder.

Dos horas y 16 minutos
les bastaron para empezar a darse empujones sin dolor ni trayectoria profesional; una más para llegar a los puños; y dos minutillos para convertir la cabeza de Pueril en un cómodo asiento. Un diván con conflicto resuelto a modo de raso y patas sin apoyo. Una cabeza con respaldo y sin cojines. Sólo motivos sin relleno; sólo diálogo sin acuerdo pero con resolución impuesta por el menos fuerte.

Después llamó el canuto a la 'o' y aparecieron dos más. Y en la siguiente viñeta vemos a dos oes pegándose con los canutos por un hueco en la cabeza del diván "terrible Pueril". El final de la historia es un cuadro expresionista donde los colores y las intenciones se despelotan en un parque alemán pintado con verde violeta lleno de vidrio azul. O no.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Hoy si que me perdí del todo. Lo releeré luego más despierto a ver si pillo algo.
Anónimo ha dicho que…
Pues si lo pillas después, explícamelo. Que este post lo he escrito del tirón en mitad de la noche, casi con los ojos cerrados, mientras estos se hostiaban a golpe de conceptos!

Fabio Carabeo
Juana ha dicho que…
Me gusta cuendo las intenciones se despelotan en parques públicos, me gusta el violeta y el vidrio azul .... pero no suelo entender bien lo que escribo aquí, no os serviría de gran ayuda.
Dani Seseña ha dicho que…
Si lo interesante, gratificante, enriquecedor, alentador, y ausente de utilidades es el motivo que os lleva a comentar...

Y es que a Fabio le encanta eso de tener el portátil -en suspenso y suspense- pegado a la cama para cuando le entran estas cosas en la cabeza de madrugada.

Gracias Juana, gracias Cyber!!!
copifate ha dicho que…
"donde los colores y las intenciones se despelotan en un parque alemán pintado con verde violeta lleno de vidrio azul"
Entre otras cosas, ésto es lo que pasa en estos bellos sucesos que nos narra Exdonvértigo. Yo al de hoy le llamaría "Las desventuras de Diván el Terrible"
Anónimo ha dicho que…
si es que lo genial es que aunque uno (yo) se pierda entre divanes y canutos siempre se agita algo y encuentras y sonríes.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...