Ir al contenido principal

COMO EL CULO APARCAS... Y PUNTO

Normalmente veo el Telediario, pero en ocasiones como el sábado, decidí pasarme por los Informativos de Telecinco. Realmente las noticias no variaban en su conjunto, pero me encontré con una de esas piezas que dejan para el final, antes de los Deportes, que me encantó. ¡Qué joya! Hablaban de un original y necesario blog colectivo que lleva por nombre APARCAS COMO EL CULO.COM. Esa frase que tantas veces habremos pronunciado y/o pensado al ver cómo se las ingenian miles de conductores para encontrar un hueco.

La idea es sencilla (con un gran trabajo de fondo): hacer la foto del capullo/a de turno que ha aparcado como el culo, dejarle una nota tipo (imprimible desde la web) bajo limpiaparabrisas e indicarle que su ‘fechoría’ saldrá publicada en el blog. Además se le informa sobre cómo “mejorar su técnica de aparcamiento”. Y es que, como dicen estos bloggers justicieros: “Es hora de acabar con esos que aparcan como el culo... o al menos de reírse de ellos...”.

La iniciativa es reciente, hasta ahora tienen “42 reacciones” en Technnorati y otras tantas menciones en medios de comunicación generalistas. Pero es obvio que van a pegar el pelotazo desde ya. No sólo estoy de acuerdo con ellos, me parece un modo genial de sacar los colores a muchos de estos egoístas del volante cuyas acciones normalmente quedan impunes. Y si alguna vez te han encerrado por dejar su coche en segunda fila, sabrás que lo común es recibir por su parte un “perdón” de compromiso (más que ensayado) como mucho... eso si no te amenazan con llegar a las manos.

Y lo mejor, han pillado a vehículos de policía haciendo lo propio... Incluso, algunas imágenes muestran a una grúa llevándose a uno de estos. Recomiendo encarecídamente visitar la galería de fotos y vídeos del blog.

Por cierto, si te encuentras una nota de estas en tu parabrisas, en la web te cuentan algo: Así que aparcas como el culo... o al menos eso es lo que piensan de ti. No te preocupes, todos lo hacemos alguna vez. Pero esta vez has tocado las narices a alguien lo suficiente como para que imprimiera una nota y te la pusiera en el parabrisas. Ahora que estás aquí debes aprender que hiciste mal y corregirlo. Selecciona la infracción que has cometido del menú y sabrás cual ha sido tu error. Leete el código de la circulación, usa el sentido común, toma nota de las normas de cortesía y da gracias de que no te hayan rayado el coche.

Mira que un servidor se pasa todo el día pateándose la red, más que la propia calle (exagero, pero que conste como metáfora) y no conocía a estos grandísimos justicieros. La magia de Internet y su bendita blogosfera tiene estas cosas. Que llegan un grupo de personas inquietas, hartas de presenciar injusticias ciudadanas, seguramente calificadas de bajo nivel, y deciden actuar por su cuenta de esta forma tan ingeniosa.

Ahora, aunque más difícil de ejecutar, propongo otra idea: Prolongar esta iniciativa de denuncia para pillar a los que “no dejan salir antes de entrar”; ya sea su campo de acción en el metro, en el ascensor de turno, en un portal, donde sea. No tengo un duro para patrocinarlo, pero secundaré la moción con todo mi cariño. Es más, ofrezco toda mi colaboración.
PD.: Abstenerse amantes de jaurías y linchamientos mediáticos. La de APARCAS COMO EL CULO no deja de ser una medida simpática contra canallas del volante. Y provoca más daño el efecto de los infractores que la idea del blog. A otros promotores les recomiendo, antes de actuar: Doce hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957), Furia (Fritz Lang, 1936) y otra más del maestro, El vampiro de Düsseldorf (Fritz Lang, 1931).

Comentarios

Silvia MV. ha dicho que…
Increible lo que se puede encontrar uno en la Red, pareces un profesional del tema.

Lo que no encuentres tú!!
dsesena ha dicho que…
Gracias, Silvia por tu comentario. Un saludo

Entradas populares de este blog

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza. 
El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa. ¿Qu…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Sin estridencias

En mitad de la carretera, a pie de asfalto... Ya no pincha, ni mucho menos corta. Pero toma postura y digiere la curva peligrosa.