Ir al contenido principal

BENDITAS CONTRADICCIONES

La vida está llena de contradicciones, uno mismo es un planeta de paradojas. Incurrimos en ellas a diario, las intuimos y recibimos en los demás… pero qué seríamos sin su presencia constante. El otro día escuché una frase buenísima (al menos para mí) por su naturaleza contradictoria. El tipo que la pronunció, estoy seguro de que no se ha enterado de la joya que soltó pos su boquita. Estamos en un hospital, muy parecido al que visitó hace no mucho Esperanza Aguirre… El sujeto en cuestión acompaña al paciente de la habitación contigua a la de mi amigo Tomás (nada grave, y es otra historia), también paciente. En un momento dado sale junto con su prima (creo) y le dice: “Necesito respirar, voy a fumarme un cigarrito”.

Qué maravilla. Me dieron ganas de acercarme después y advertirle de la genialidad que me acababa de regalar para este post. Pero no lo hice… ¡Qué contradicción! Pero, para contradicciones u obviedades, las “WTF?” de Microsiervos. Una “nueva área temática” del blog de Alvy, Nacho y Wicho… (con el permiso de Cron). No dejéis de enredaros por sus páginas, que son un buen surtido de regalos para la blogosfera.
*La imagen pertenece a Microsiervos

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...