Ir al contenido principal

YO APOSTATO, TÚ DAS PORTABILIDAD

Mi amigo Coimbra me dice contento que ha apostatado. Al parecer no le pusieron ningún impedimento. No le preguntaron por los motivos de su decisión, ni tan siquiera le dieron la extrema opción… de recapacitar. Está muy orgulloso de su decisión, pues es un alivio salirse de una estadística a la que ha pertenecido durante 40 años sin previa consulta. Sus padres no viven ya, pero Coimbra sabe que en aquella época no había prácticamente alternativa y no tiene nada que reprocharles. Pero se siente auténtico y adulto por tomar una decisión que tampoco nos planteamos, creo yo, la mayoría de los mortales. Quizá si lo hiciéramos saldríamos pitando, como un torrente, del pantano de la Iglesia católica. De hecho, sé que alguno más se sale en breve…

Yo quería salirme de otra iglesia, pero me pedían la portabilidad. Y ésta la tenía que solicitar por mí, la Iglesia por la que iba a dejar la primera; llamémosla Iglesia2. Así lo hice y la Iglesia 2 se hizo cargo. A los pocos días, la Iglesia 1 me llamó para preguntarme los motivos de mi decisión. Quiero más razones para creer, les dije, y ellos (Iglesia 2) me las dan. Me dan por pocos euros un nuevo testamento con características 3G y muchas conexiones al universo virtual. Nosotros le damos ese mismo testamento más un descuento del 30% en sus próximas 9 facturas. No queremos perderlo como feligrés que es, apostilló esa voz del otro lado... y de la Iglesia 1. Trato hecho, confirmé, me quedo con los principios que me llevaron a su doctrina pionera.

Hoy, con mi nuevo terminal móvil, o celular, en la mano reflexiono sobre la Fe. Parece que también los feligreses podemos ser portadores de extremas opciones para el gran operador que nos da... línea.

Coimbra me ha conseguido un dato del que no disponía… Mañana nos pasamos por la sede que me dio bautismo.

Por cierto y posdata: La portabilidad es el proceso que te permite mantener tu número de teléfono actual cuando decides cambiarte de operador móvil. Este proceso tarda entre 5 y 30 días, aunque durante ese tiempo podrás seguir utilizando el servicio de tu operador. El cambio se realizará durante la noche (entre las 2:00 y las 6:00).


PD2.: Para saber cómo apostatar: http://www.apostasia.es/es/index.php

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Vuelve Daniel Seseña a asombrarnos con hallazgos como la "extrema opción" absolutamente genial. A resaltar la ironía y el buen tono con que trata tan "endiablado" asunto.
La portabilidad me ha sugerido a El Gatopardo y su famosa frase de que "hay que cambiar algo para que todo siga igual..." o algo así.
Sin embargo en el caso de la apostasía, quien la ejerce y no se apunta a otra religión queda a la intemperie y sometido a las fuerzas gravitacionales. Buhhh...
Firmado: Coimbra

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e