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CÁMARA ABIERTA 2.0 ESTRENA SECCIÓN

Me pongo placenteramente corporativo para pasaros una última hora:

Queremos continuar apostando por la participación. Estrenamos un nuevo espacio DIRIGIDO AL INTERNAUTA. Ahora: TÚ RUEDAS... CON NOSOTROS. Cámara Abierta 2.0 pone el equipo, tú la idea. Si quieres dirigir y montar tu propio reportaje, es el momento.

Para inaugurar la sección hemos contado con el periodista digital FERNANDO BERLÍN ¿Su propuesta? Mostrar lo que hay detrás, por ejemplo, de la tecnología inalámbrica en un pueblo algo perdido en lo alto de la montaña. Y nos encontramos con el trabajo silencioso, casi anónimo, de una operaria que tiene que subir 25, 50 ó 90 metros (según el lugar) para colocar un repetidor en lo alto de una antena. Casi no se la oye, apenas se la ve, pero su trabajo es cada vez más exponencial, más necesario e influye en más hogares y pymes. Lo podrás ver en el programa de esta noche en La2.

Ahí van algunas imágenes 'encadenadas' por el propio Fernando y grabadas por una la cámara de un helicóptero teledirigido... previas al reportaje.



Si eres internauta y quieres rodar con nosotros; si tienes un tema rondándote la cabeza que no has visto reflejado en Cámara Abierta 2.0 ni en ningún otro espacio; si quieres pasarte un día con nosotros y compartir tu trabajo, ésta es tu casa, tu Cámara. Escríbenos a camara.abierta@rtve.es.

Te esperamos!

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Me parece una pasada. Si se me ocurre algo ya os aviso. :-)
Toma Pan y Circo ha dicho que…
Pues me parece una idea genial. Seguro que me apunto.

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El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

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