Ir al contenido principal

FABIO SE VA, PORLO BAJINI AMENAZA

Esta mañana he recibido una amenaza de Porlo Bajini. Y lo peor es que iba dirigida a Fabio Carabeo, mi compañero y fiel (aunque algo perezoso) colaborador de MISTERVÉRTIGO. Parece que no le ha sentado bien la dedicatoria con la que cerraba el post de ayer. Realmente yo no conozco mucho a Porlo, así que no tengo mucho que decir sobre él y Fabio está en algún lugar entre Lozoya y Bangkok.

Pero me manda un SMS emocional y compuesto (supera los 150 caracteres) con tintes… bueno, con tintes. Pero antes de transcribirlo, os paso la amenaza de Bajini: “Querido Fabio, quiero que sepas que eres un bastardillo y te voy a partir las piernas. ¡Facha!”. Y la respuesta de Fabio es: “¿Recuerdas a aquel vejete que casi te llevas por delante en el paso de peatones mientras te entrevistaban a bordo de tu 4X4 vía móvil? Ni te diste la vuelta… estabas tan concentrado en condenar la actitud fascista de los peleteros. No sé si me partirás las piernas, pero yo me parto de risa cuando me llamas facha”.

Confrontadas las posturas, dejo este espacio para la reflexión… Espero que Fabio nos cuente un poco más de Porlo Bajini… Un célebre personaje al que parece, le encanta repicar mientras da misa.

Salud!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
yo rflxiono x sms y x l bjni, q l tema sta chungo y n stoy xra bajas

Porese Emese

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e