Ir al contenido principal

UN PERIODO DE CONTRADICCIONES

Anhela Contradictoria se ha hecho muy amiga de Periodo Entrecilos. Ambos están prejubilados (a los cincuenta y pocos) y se han conocido en el curso/taller de comunicación a pulsiones. Cuando están juntos, por ejemplo mientras se toman un café en el descanso, suele hablar ella de sus problemas con la vecina del 2º: Angustias De Lágrima. La tiene martirizada con sus lamentos diarios y su dependencia soterrada. El gran problema es que cuando De Lágrima siente que le falla… trama una venganza o una campaña de acoso y derribo contra Anhela. Entreciclos ya se conoce toda la historia y su evolución.

Él y Contradictoria
viven en dos mundos casi opuestos, pero algo les une. Ella no parece ni cuestionárselo, aunque es a él al primero que mira nada más entrar en el aula y al último antes de irse; él hace lo mismo y piensa mucho en esta extraña relación. Caminan por callejones y vías diferentes, pero cuando se miran parecen estar navegando en la misma barquichuela.

Esta breve historia me la envía Martín Ensánchez Grueso, alumno de 36 años del taller de comunicación a pulsiones. Le hace gracia y le enternece ver a Entreciclos y a Contradictoria creando su propia urbe de comunicación. No hablan, pero se lo dicen todo con una mueca. Y en sus miradas hay tanta intensidad y complicidad que es difícil de asimilar; o eso parece. Ensánchez Grueso está triste porque ha tenido que dejar el curso por motivos laborales. Desconoce cómo ha seguido la historia…

Salud!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza. 
El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa. ¿Qu…

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…