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DESPEDIDA DE SOLTERO

Calisto no quiso que sus amigos le prepararan una despedida de soltero. Detesta el tópico tanto como los excesos ajenos, las putas, las putas camisetas con eslogan varonil, los rencores encubiertos de humor, los autocares ad hoc, los mejunjes psicotrópicos como excusa y todo lo que envuelve el núcleo de una clásica despedida. Así que para evitar sorpresas, dos días antes de la boda se inventó un viaje exprés de trabajo.

Sólo ella, Melibea, conocía sus intenciones de quedarse a solas frente a un espejo y charlar de ego a ego (y tiro porque me toca), de Eros a Tánatos, de pequeño a adulto, de tú a tú. Melibea, que tampoco era de pandillas reunidas con pollas adjuntas en la cabeza con goma elástica o gafas pene, quedó con su psicoanalista freudiana y ortodoxa para tomarse unos vinos en plan heterodoxo.

Calisto frente al espejo

¿Estás seguro? Lo estoy Te desposas. Me desposo. Me abandonas. Te abandono. Hace tiempo me habría resistido, hoy no, porque no me abandonas. Lo sé. Me quieres. Eres parte de mí. ¿Sabes por qué no te resistes, no? No, soy pequeño, no lo recuerdas. Lo recuerdo. ¿Por qué no me resisto? Porque hasta tú creces, chaval... Y así estuvieron toda la noche y entre lágrimas y emociones, y sin poder abrazarse por motivos obvios, se despidieron hasta la boda con palmaditas autoinducidas.

Melibea y su psicoanalista jugaron con las palabras y cenaron elogios. Su conversación, que junto al monólogo de Calisto, daría para una o varias entradas, los dejo en el ajuar de la pareja. Y hasta aquí puedo leer. Es un día más (ni más ni menos) en la vida imperfecta pero genuina de Calisto y Melibea, dos habituales anónimos de este blog.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Igual debían haberse ido los dos juntos a despedirse mutuamente de su soltería. Que comerse tanto la cabeza no puede ser bueno.
O Calisto irse con el Psicoanalista de Melibea y Melibea con el espejo con la Imagen de Calisto, por tener puntos de vista diferentes.
PD: Comparto animadversión por las despedidas de soltero.
dsesena ha dicho que…
Cybr, para tu tranquilidad te digo (con sonido a paradoja) que esa noche en ningún momento se separaron.
La Zapateta ha dicho que…
Hay parejas que una vez casadas, emparentadas, arrejuntadas o como quiera que se quiera decir cuando dos personas se unen, llenan la casa de espejos. El que más llama la atención es siempre ese redondo del techo del dormitorio... Y, es que, uno sigue masturbándose toda la vida aunque crea que folla.
Anónimo ha dicho que…
Todo el mundo odia las despedidas pero lo cierto es que casi nadie se salta una.

Y como a mí tampoco me gustan “los rencores encubiertos de humor” y mucho menos los “autobuses ad hoc” (jajajaja), yo me apuntaría a no despedirse de nada, que ya está bien de tanta tradición culpabilizadora-purificadora!!!. Casados pero con deseos, imaginación, dudas, culpas y sueños, digo. Y con espejo en el techo si se quiere.

Me despido con admiración por este post, eso sí.

Fdo.: Asistente a despedida con polla en la cabeza que por razones obvias prefiere mantenerse en el anonimato, como Calisto y Melibea.

P.D: y unas risas para el comentario de La Zapateta.
Juana ha dicho que…
Y sin embargo Calisto y Melibea nunca se casaron ....
Jamás he ido a una despedida de soltero/a .... y lo de de "quedarse a solas frente a un espejo y charlar de ego a ego, de Eros a Tánatos, me mola ....

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