Ir al contenido principal

HUELGA Y TRIPAS

Cosco Zumbade está en huelga. No ha salido a la calle, no ha desayunado ni tampoco ha pensado; eso ya lo hizo ayer. Está en huelga consigo mismo. Harto de ceder siempre ante su propio chantaje, cansado de artimañas personales sin pudor... Agotado de sentar cátedra por encima de él, Cusco ha parado. Lo único que hace es respirar. Es el servicio mínimo que se ha permitido.

Y bajo mínimos quiere poner su vida desde mañana. Comentaba anoche que su huelga no puede quedar en un golpe de efecto; ha de servir para cambiar las cosas. No es partidario de flagelaciones, más que nada porque resultan inútiles. Así que ahora, mientras no oye, sólo escucha sus tripas, el ruido de su maquinaria, el óxido de un sonido que suena a rayado. Es la constatación de un organismo caótico que funciona creyéndose extremádamente ordenado.

Tiene todo el día por delante y un piquete en forma de uve ante su puerta. ¡Mucha suerte, Cosco! Y si no te sale a la primera, no te preocupes, siempre puedes organizar tus propias primarias... Ya verás como te sale algún contestatario interior, o un retrógrado perdido en el intestino grueso.

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Esas huelgas si que valen, aunque yo no negocio las comidas como servicio mínimo eh! son irrenunciables.
Y seguro que el no recibe coacciones más allá de las propias para actuar en uno u otro sentido.
S. ha dicho que…
Ay ay, lo que está dando de sí esta huelguita.
Juana ha dicho que…
Los peores retrogrados son los interiores, y si son del "grueso" es que vienen de lejos .... de muy lejos en el tiempo, hay que sacarlos .... sea como sea, aunque haya que utilizar un laxante.
isa ha dicho que…
Llego tarde, pero llego.
Y todo para mostrar mi admiración por ese óxido que sonará a rayado, pero que suena increiblemente bien.

(Y qué buenos esos servicios mínimos y necesarios)
copifate ha dicho que…
Huelgan comentarios.
¡Bravo!
Anónimo ha dicho que…
Yo hare huelga cuando a mi me de la gana.No cuando unos cuantos borregos quieran.Trepas. que se metan la silicona por el recto
Anónimo ha dicho que…
Para insultar y agredir de forma tan salvaje a sus propios compañeros, mucho chancullo,dinero y enchufismo familiar hay por medio.Defienden con las uñas su propio beneficio

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa