Ir al contenido principal

ODISEA SUBTERRÁNEA

Mañana nos vemos, no te olvides de elegir tu destino, le dice a la despedida un tipo a una tipa en el metro, mientras se cierra la puerta del vagón entre los dos. Él se baja en la estación y ella sigue su camino; tal vez su destino, no lo sé. Pero la frase retumba en mi cabeza como un gong 'desafinado' y golpeado con muy mala hostia.

Salgo de la estación, alejándome de mi destino, y entro en el DRAE (¡qué gran refugio!). Me encuentro con un mundo de significados (obvios, sobre los que no suelo reparar hasta escuchar despedidas como la de hace un momento) tan alejados entre ellos como auténticos primos hermanos. Circunstancia favorable, encadenamiento fatal y necesario, empleo o meta, punto de llegada, etc. Salgo con tantas ganas de expectorar objetivos que termino por hacerlo.

Necesito andar un rato sin ellos, sin los objetivos. Así que avanzo y empiezo pronto a recargar fines del tipo 'en sí mismo', sin medios que valgan. Un hado por aquí, una decisión final -que no fatal- por allá y emplazamientos y circunstancias a mogollón.

Es imposible vaciarse y quedarse vacío. Al menos para mí. Pero qué bueno es vaciarse de vez en cuando. Estoy preparado para la odisea, y cómo no para adoptar, desde mejor posición, una postura más cómoda, un significado consecuente. Me despido y elijo destino: Por ahí que voy.

Comentarios

grp ha dicho que…
Me has recordado a ciertas noches de insomnio, en las que empeñados en determinadas posturas se nos olvida que adoptar otra posición (puede que algo dolorosa, el cuerpo acostumbrado ya a esa rigidez),puede permitirnos cerrar los ojos para volver a soñar de nuevo.

Precioso post lleno de significados nada vacíos.
Dani Seseña ha dicho que…
grp, ¡Las horas nocturnas, esas malditas y siempre benditas horas nocturnas! A esas horas, alcanzar una posición... en posción de adoptar postura es una odisea. Pero siempre amanece, que no es poco.
Juana ha dicho que…
"Es imposible vaciarse y quedarse vacío."
Me ha dejado pensando, y si me vacío .... ¿queda algo?

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...