Ir al contenido principal

ATRAPA A UN LADRÓN... Y PATÉNTALO

Gregorio Rosmari ha sido ha atracado por quinta vez en lo que va de año. Harto de que le roben siempre en el mismo sitio, el metro o autobús, y con el mismo procedimiento (mano al bolsillo de la chaqueta), ha decidido actuar. Sabedor de su despiste permanente, se las ha ingeniado para meter el clásico "cepo atraparratones con cebo de queso de bola" en su bolsillo derecho.

El primer día ningún caco picó, pero el segundo sí. Se estaba subiendo al vagón en la estación Cualquiera cuando oyó el 'clac'. Una onomatopeya que le supo a gloria y más todavía cuando vio al pueril raterillo, con diente de oro y llanto de dolor, saltando y tratando de librarse de la trampa. Los viajeros que entendieron a la primera lo que estaba ocurriendo comenzaron a aplaudir y vitorear a Gregorio.

Pero la crónica no acababa aquí
. Al día siguiente pilló los dedos de otro raterillo, otro más una semana después; inventó otro artilugio, una cebolla untada en mantequilla cubierta con una finísima capa de un retén especial que... camufla el tacto del objeto. Cuando el delincuente lo saca la capa desaparece y produce la sensación de tener entre las manos algo asqueroso. El grito y/o vómito es instantáneo y la satisfacción de Rosmari mayor.

El caso es que le ha cogido el gusto a este asunto y se ha convertido en el peor enemigo de los ladronzuelos subterráneos. Al parecer, incluso, le han fichado en la Comunidad de Madrid para atraparlos y putearlos. Más cosas: otro compinche de Gregorio lo graba en vídeo y un realizador del metro las demás cámaras de vigilancia y 'realiza' el show. La historia termina aquí: Un canal de televisión se ha interesado por el formato. Rosmari será la sensación.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me gustaría saber a qué se dedicaba antes Rosmeri. Quiero decir, seguramente el tío ya tendría madera de showman atrapaladrones, esas cosas no sobrevienen del día a la noche. NO sé, pienso yo.
Dani Seseña ha dicho que…
Es/era perito transgénico. Me dicen que se formó en localización personal móvil, pero eligió la especialización de revisiones emuladas y terminó por peritarse a sí mismo... Ahí empezó toda su carrera realmente.
capitán garfio ha dicho que…
Y por qué canal lo echarán...???

Tal vez en el programa Metro-polis...???
Juana ha dicho que…
Pues no esta mal sacarle partido a las "manias" aunque sean "persecutorias" jeje
Lo mismo el canal "Metro de Madrid"
Juana ha dicho que…
Sigo, que se me ha ido el dedo por meterlo donde no debía jajajajaja

Lo mismo el canal "Metro de Madrid" lo pone en sus televisiones que a su vez están en el Metro de Madrid y así .... todo queda en casa.

Entradas populares de este blog

El verbo y el tren coloquial

Estación de Atocha, Madrid. Enero 2016 Esperaba subirse a un verbo que le llevara lejos. Lejos del último adjetivo que le arrastró hasta el reverso del suelo que pisaba. La mente en blanco y un mapa por recomponer, una geografía por reubicar. La frase de su amiga fue letal. Cada letra iba cargada con verdades que ni él mismo había valorado. Las comas, las pausas, los silencios y lo malditos puntos suspensivos quemaban. Así esperaba ese vehículo redentor. Inquieto, teneroso, tembloroso, entusiasta del desaliento, sabedor de sus miserias, conocedor accidental de las verdades que le dan cuerpo a la mente... ...Y en su maleta tan sólo llevaba un verso contagioso que no escribió. Un texto que recibió por azar de un sueño a través de un diálogo que no sabe cómo empezó pero sí adónde le llevaba.  El murmullo del vagón susurraba desde el fondo del plano. Podía oler el reflejo de su escapada. Imaginaba una huída para empezar, no de cero, pero sí desde un quiebro de sí mismo. Enrai

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

En tela de juicio bajo tierra

Me echan monedas... ¡hasta billetes de 10 y 50€! Voy arreglado, sólo estoy algo mareado y sentado en el suelo del metro por no poder sostenerme en pie. Soy abogado , pero no puedo pararles y decirles que no necesito su dinero. No me sale la voz. Estoy preso  en este pasillo... Bloqueado, encerrado y cubierto por aquella tela de juicio que usaba mi padre para tejer el amor hacia mi madre, la gran fiscal en estado permanente (somos 15 hermanos). La superficie de mi maletín tumbado se ha deprimido por la gravedad del dinero... Y no para de hundirse. Yo, mientras tanto, sigo sin saber qué razón inmaterial me impide levantar la cabeza y erguirme como Dios siempre me indicó. Empiezo a detestar el sonido del dinero, la caridad... No puedo defenderme de este ataque absurdo. No sé si me miran mientras tiran su circulante. ¡Nos sabéis lo que llevo en el maletín, desgraciados, no lo sabéis! ¡Con estos papeles sabríais lo fácil que me resultaría hundir vuestros culos en la miseria. Por fin co