Ir al contenido principal

POLÍTICOS y OXIMORONES ENTRE PARÁFRASIS Y MIMETISMOS DE CINE

Después de leer las últimas noticias de algún diario oportuno, Quintanilla se sumergió entre dos paráfrasis que le sobrevinieron de madrugada. Había tenido un discusión con Zapatero y Riki Costa. Él defendía una convergencia de intenciones para aprender de la crisis; ellos en perfecta complicidad escenográfica, se reían de Quintanilla e imitaban a Rajoy al unísono mientras se mofaban de las últimas noticias.

Le ocurre a menudo
; su trabajo de buscador de argumentos en momentos de arrinconamiento político le hace imposible desconectar. No le queda más remedio por tanto que sumergirse entre paráfrasis y oximorones (como bajos subidones o delicias amargas) para resguardarse de todos los mamones que le quitan el sueño. No hay nada que no remedie un Lexatín con Whisky y soda, masculla Woody Allen mimetizado con Humphrey Bogart.

Quintanilla despierta y vuelve donde empieza esta entrada: Leyendo y releyendo las noticias. Se bebe el lexatín en armonía con el whisky de 'Allen boggie' y decide relajarse... Lo hace tratando de imaginar a Jiménez Losantos sobre el váter haciendo fuerza y sacando sus argumentos ante el micro. A su lado está Rubalcaba en idéntica posición pero agarrado a la mano de Carme Chacón, que también ocupa su taza. Entonces antes de que el ansiolítico luzca su efecto, Quintanilla se ve a sí mismo tirando de la cadena y deseando buenas noches y mucha mierda a todos.

Salud!

Comentarios

Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
Ainss que poco futuro auguro a este tipo. Los políticos ya no tienen momentos de arrinconamiento, llevan años arrinconados todos juntos ya la vez bien separados en el "y tú más" como único recurso.
Anónimo ha dicho que…
Desde Las Meninas, no veía una composición semejante. Genial, Dani. ¡Menudos trazos!
Anónimo ha dicho que…
La política tal y como está produce taquicardias, pesadillas varias y diarreas. Muy buena la idea de "pintarlos" en el WC.

Entradas populares de este blog

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho. ...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena. Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acoj

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo.  En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos