Ir al contenido principal

EL HOMBRE QUE SUSURRA A LOS BERBERECHOS II

Viene del post anterior

Ni Corta Enblancorroto ni Perezosa Macerada, Ancha Perdona ni cualquiera de las vecinas, ni vecinos de la comunidad pudieron resistirse a crear la leyenda. Pero lo cierto es que Marcial Razondeser y Pardo Reverso son dos aunque se empeñen en simplificarlos en uno... Sin embargo, sí guardan un misterio de mayor calado y dimensión que el inventado por los vecinos y sólo los berberechos de Joaquinete Simpatía, conocen la verdad.

Pues que lo “canten” diréis. No es tan fácil, porque a los berberechos les pasa como a las memorias USB que almacenan pero no procesan la información. Excepto uno, el berberecho más introspectivo y rebelde jamás conocido, Duldián Desconocido. Éste sí procesa, y mucho, vaya que si procesa... El problema es que no quiere demostrarlo por miedo a ser tratado de un modo especial. Ya se lo advirtió el maestro Ancestro al nacer, así que Duldián oculta su virtud intelectual como norma de vida. Un antepasado quiso mostrar su cualidad y acabó en las fauces de un pulpo mal avenido...

Joaquinete no es consciente de la joya que tiene en su granja, jamás lo descubriría, del mismo modo que jamás entenderá ni se preguntará de dónde viene su pasión por las granjas de berberechos. Pero Marcial y Pardo sí lo saben, no el origen emocional de esta pasión, sino el secreto de Duldián. Así que los tres saben algo que el resto de la comunidad ignora...

Continúa mañana...

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me gusta la actitud de Duldián. Las precauciones nunca son pocas y los envidiosos muchos.
Anónimo ha dicho que…
Desconozco los motivos de Duldián, pero le entiendo.

Fdo.: "Meji", el mejillón con dotes de batracio!
Anónimo ha dicho que…
¿Hasta cuando nos vas a tener así?. A ver si esto va a convertirse en novela.

isa

p.d: igual echándoles limón "cantan".
Juana ha dicho que…
En ascuas, nos tienes en ascuas ... ¿qué saben los berberechos? ......
o ¿a que saben los berberechos cuando tienen "mucha" información?
Dani Seseña ha dicho que…
Bueno, ya queda menos, sólo os avanzo un dato: atentos a Domingo Forzado, un periodista del que mañana os hablaré... Es: el informador.
Anónimo ha dicho que…
¿Un periodista que dice ser informador?, no me fío.
Dani Seseña ha dicho que…
Haces bien, Anónimo.
Anónimo ha dicho que…
El secreto está en que los mejillones no cantan,solo mueven la boca,es Duldián el que lo hace,con sus coros y demás,pues Duldián es ventrílocuo.

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e