Ir al contenido principal

MIGRAÑA TIENE TRES VERBOS Y TRUCO NUEVO

No es Rubén El mendigo mago (ese artista de la indigencia que canta aquello de “migraña tiene tres verbos”…). Todo un prestidigitador de las emociones con sal gorda. No, se trata de –vamos a llamarle- Hurtado Pisasip Mordido. Un tipo al que llevo viendo ya un tiempo por mi barrio. Siempre lleva consigo una radio, un brazo y una pierna menos que los demás y todo lo que pilla. Lo que no tenía era un rincón donde dormir. Ahora, gracias a la crisis, lo tiene. ¡Escaparate, dulce hogar!

El sábado pasado no le pedí permiso para inmortalizarle. Me cobré la licencia porque un día escupió al aire y la criatura esputada me cayó en el pié. No sé si he hecho bien, pero si Hurtado se mea en público sin pudor, no creo que le importe que le saque en este escaparate, sin que se le vea. De hecho podría ser un saco vacío y un personaje de ficción. Bueno… en cierto modo lo es, pero no del todo.

Llevo dos días sin verle, estará escupiendo para otra parte, yo sin embargo sólo puedo mirar para el mismo lado. Y él no está. Afortunadamente ha aparecido Rubén el mago con un Bitter Kas bajo la manga. ¿Quieres un poco? Me invita a cordial. Yo encantado, respondo, aunque prefiero la Mirinda de toda la vida, añado. Bebemos y cantamos. Tiene un truco preparado para mí: “el de la brasa”, que consiste en hacerse una foto frente al espejo y revelarse a sí mismo.

Ojo: no lo probéis en casa sin prescripción cínica. Es peligroso...


Salud!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me gusta que este escaparate ofrecía un 2x1 y me ha llevado a otro que desconocía, el de Rubén y sus trucos. Mi migraña también tiene 3 verbos, a veces incluso alguno más.

isabel

P.D: a ver si encuentro un médico de urgencia que me prescriba cinismo y me voy corriendo a hacer el truco aprendido
copifate ha dicho que…
Lloro de emoción con el párrafo final en el que surge espléndidamente "el truco de la brasa". Estoy con Isabel: nunca es tarde para revelarse.
Yo tenía un amigo que me decía que él era autoanarquista. No que condujera como le salía de la oreja, sino que él las bombas se las ponía a sí mismo.
Estoy en ello.

Entradas populares de este blog

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Entrada nueva

Pulsó en "Entrada nueva" para escribir su próximo post, se abrió una puerta y subió a una sala donde le esperaba parte de sí mismo. Allí, para el bien y el sentido común, había montada una mesa llena de aperitivos soñados, vino en prosa y recortes de historias que nunca han sido contadas. Se sentía relajado, cómplice de la ironía que le hacía cosquillas entre una oreja y la palabra; como aquella vez que olvidó su contraseña y tuvo que aceptarse fuera de su perfil. Era una especie de resignación y victoria a la vez. Una batalla ganada a la necesidad de "tener que". Una sonrisa no forzosa acompañaba mejor al vino que corría por su garganta. Era la alegría de saber y de saberse. Y todo esto ocurría gracias a la decisión de salir de aquella entrada que nunca llevaba a nada y que aparentaba dar acceso a todo. 
En aquella sala también había un árbol y un mapa. Eran una misma cosa. Unidos por un link de invierno que llevó su sentido al verano. Él dialogó con muchos de lo…