Ir al contenido principal

MECANISMOS CADUCOS PARA LA AUTODEFENSA...

Ayer, Imparcial Anhelo quedó atrapado entre líneas. Normalmente practica la lectura rápida, pero algo le llamó la atención en su último libro de mesilla de noche (Desconocidos forzosos - de un tal Anónimo Calma)... algo que le llevó a buscar más allá del dato. Imparcial devora libros de todas las temáticas. No profundiza, se queda con lo básico para soltarlo después en sus reuniones. Le encanta (y necesita) demostrar que sabe más que nadie.

Pero ahora está preso... Ha roto la regla y se ha encontrado sin medida. Ha traspasado el límite y se ha encontrado con un mundo lleno de recovecos, de esfuerzos que merecen la pena.
No puede salir. Las líneas de los significados le custodian.

Tenía que pasar tarde o temprano. Cuando uno estira tanto el mecanismo de defensa que prácticamente viene de
Villa Fábrica (barrio situado en Avenida Ciudad Natal, esquina con Angustias Plaza), corre el riesgo de caer entre líneas o perderse en las tapas. Afortunadamente Anhelo tiene muchos significantes con los que puede remar hasta puerto signo (el "buen puerto" de toda la vida). ¿Que no? Exclama alguien de fondo. Debe de ser primavera.

Salud!

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Que Anhelo no se confíe, porque igual al llegar a puerto signo, se encuentra con que el signo no es un punto final sino una coma o unos puntos suspensivos. Y vuelta al principio.

isabel
Anónimo ha dicho que…
por fin he comprendido de verdad la expresión "que un libro te atrape". Gracias.
Juana ha dicho que…
Aún así .... conviene disfrutar de la primavera ¡está increible!
Anónimo ha dicho que…
Qué interesante Daniel!!
Imparcial Anhelo es ya un valiente astro-buzo, ya puede anhelar con parcialidad. Magnífico
Saludos
Ladefilosofía
Miguel Ángel Pegarz ha dicho que…
No tengo nada que comentar, pero no quería dejar sin comentario, valga la paradoja, una de las entradas más geniales desde que leo el blog (a mi entender claro).
copifate ha dicho que…
Estoy de acuerdo con CYBRghost. Es una entrada llena de salidas, vivir entre líneas, tomarse unas tapas en serio.
El lenguaje es un misterio que el ser humano aprende misteriosamente cuando es más vulnerable. Yo creo que no vuelve a aprender nada tan complejo. Los cuentos de Dani están llenos de recovecos que nos ofrece gratis et amore. Otros montarían Recovecosa y se forrarían.
Anónimo ha dicho que…
De acuerdo CYB, de los mejores y más sugerentes. Es verdad Juan, qué misterios encierra el aprendizaje del lenguaje en cada uno de los individuos y sus particulares circunstancias, nuestro inconsciente puede, a lo mejor,decirnos algo de ese lenguaje que lo fue constituyendo.
saludos
Eva

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza. El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- e