Ir al contenido principal

ATRAPADO EN LA BANDEJA DE SALIDA

Norberto quedó atrapado y adjunto en un mensaje sin destino, porque el emisario –Despiste Lamento- tuvo que salir urgentemente hacia Ciudad Amnesia (en algún lugar entre Coslada y Melbourne). Quería escapar de la bandeja de salida y convertirse en enviado, pero Despiste estaba perdido y sin él no había nada que hacer.

Trató de autolesionarse para provocar un error fatal y así llamar la atención de alguien de la oficina… Estornudó boca abajo y dio una patada a la copia oculta. Entonces surgió del fondo del escritorio una manta con forma de pantalla... fatal. Se acercó un compañero de Despiste porque oyó la sintonía de error (tenía el volumen al máximo). Norberto comenzó a gritar y a dar golpes… despixelando todo lo que pillaba a su alrededor, pero nada, no llamaba la atención.

Lloró todo lo que pudo y más, hasta que se acercó Esmeralda Propia (la informática oficial). Tabuló, Controló, Suprimió y Alteró todo lo que pudo, hasta que se decidió por el reinicio. El reseteo dejó algo más tranquilo a Norberto. Al recuperar el habla y despertar estaba tumbado en una bandeja de entrada, después fue bien recibido y escuchado como al que tiene algo importante que decir… Como a su abuelo, Papiro Misiva.

Hoy está pensando en abrir un negocio con su primo Nazario Archivo Lástima. Todo un adjunto moderno con mucho peso en el mundo del ciberespacio y con ansias de propagación. La materia prima del proyecto son las posibles salidas para los adjuntos más atrapados en sí mismos... Y también, para los ensimismados.

Salud!

----

PD.: De Despiste no se sabe nada...

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Quisiera saber qué fué de Papiro Misiva. Hace mucho tiempo estuve en Pérgamo y como los egipcios habian boicoteado las misivas de papiro, los pergameses tuvieron que echar mano de los corderos y de las vacas, hicieron de la necesidad virtud e inventaron el pergamino. Y de Papiro Misiva no se volvió a saber nada.
Anónimo ha dicho que…
Genial, genial, genial!

Papiro
Anónimo ha dicho que…
¿Y no habrá pensado Norberto que estando en la bandeja de salida al menos se aseguraba su supervivencia?. Demasiadas ansias de estar en primera fila, para que luego en un Despiste, le borren de un teclazo.

isabel
Anónimo ha dicho que…
Soy el Telefunken Pal color de los 80, quisiera volver a salir en el post de Daniel pero no salir de casa de Hartazgo que ni estornuda boca abajo ni hace nada que me moleste.
Gracias
Anónimo ha dicho que…
Divertristísima la aventura de Norberto y Despiste Lamento.Se me ocurre que una posible salida para los atrapados en si mismos sería formar una cadena virtual de Coslada a Melbourne y allí donde encuentren a Despiste decirle que lo-lamentan y convertirle en un eslabón más, por ejemplo.
Eva

Entradas populares de este blog

El Cerrojo

Abrí para pedir un café, pero una mirada (que vale 1.000 vocablos) me cerró la puerta. Esperé a que pestañeara, pero solo un párpado estaba por la labor de ceder. El otro protegía -con todo- el ojo avizor. Saqué una llave en son de paz. Dio un golpe en la mesa como respuesta. Intenté darle mi brazo al torcer. Sacó un as. Yo pinté bastos. “El cerrojo, aunque no lo creas lo llevas tú”, me dijo en tono conclusivo. Cuando miré mis manos para intentar descifrar sus palabras la camarera me sirvió un café. No entendí mucho lo sucedido, y menos cuando me giré hacia la puerta nadie miraba. Solo quedaba la mirilla, hidroalcohol y una propina. 

Idas y venidas por una mala salida

 Viéndolas venir me dieron en toda la cara. Una a una, las idas y venidas de años anteriores (y una del que entra) fueron golpeándome repetidamente hasta que pronuncié la palabra requerida: "Perdón". Las idas reclamaban un sitio concreto al que llegar; las venidas, más dimensiones. La correspondiente a 2021 era ida y estaba algo más perdida. Lo más difícil para mí fue darme cuenta de que tenía la responsabilidad de ubicarlas. Lo supe por una mala salida de otra persona hacia mí. Ésta, la mala salida, me advirtió -poco antes de abofetearme por izquierda y derecha con la mano abierta- de que debía organizarlas. ¿Cómo? pregunté. Viéndolas venir, exclamó. Así que tras pedir disculpas y tomar la firme decisión de implicarme en la búsqueda de lugares y dimensiones, todo empieza. A ver...

Las palabras se las lleva Twitter

Apenas estaba digiriendo una información -con alta carga de valor- cuando un tuit la bajó de golpe muro abajo. Intenté seguirla, pero no paraba de caer al foso; y durante el imparable descenso iba olvidando el cuerpo de la noticia que me había llamado la atención. Finalmente renuncié y volví a lo más alto del muro de nuevo, con la esperanza de leer algo interesante, entonces un hilo que sostenía al texto en extinción entró en escena. Intenté seguirlo pero poco duró su vigencia. Una vez más la gravedad de las redes sociales impuso su fuerza.  El volumen de la ansiedad de la masa social por publicar, por ser viral, por conseguir apoyo de followers, ¡por ser!, por estar, por pintar, pesa y ocupa tanto que la palabra apenas puede sostenerse. De hecho acabo de perder el hilo que me trajo hasta este texto. ¿Habré incorporado la misma gravedad y procesado de ideas? Es posible, porque ya se me está haciendo largo y empiezo a sentir ansiedad por publicarlo y que funcione por sí solo. Pesa